“Iba en el coche cuatro, por suerte iba en el último. He vuelto a nacer”. Montse había cogido el tren en Huelva este domingo, camino de Madrid. En cuestión de segundos, el vagón se apagó y empezó a dar vueltas de campana. Es una de las centenares de personas heridas en el accidente ferroviario localizado en Adamuz, que se ha costado la vida de más de 20 personas. La localidad del Alto Guadalquivir vive momentos de conmoción y también de solidaridad, con muchísimos vecinos acudiendo hasta la caseta municipal, donde está uno de los centros de atención a las víctimas, para intentar ayudar en la medida de lo posible.
Pocos minutos después del accidente, vehículos de emergencias y seguridad acudían hasta el municipio y hasta el lugar del accidente. Los controles de la Guardia Civil han sido numerosos para intentar priorizar el paso de las emergencias y también de los autobuses que han trasladado a aquellas personas que no han resultado heridas. En los primeros momentos, han sido varios los vecinos de Adamuz que se han acercado con sus coches para intentar trasladar a heridos y viajeros, paso que minutos después ha quedado vetado únicamente a los operativos de emergencias sanitarias.
La caseta municipal de Adamuz ha sido el epicentro de la atención a las víctimas. Hasta allí llegaban bolsas y bolsas de mantas, todo el material sanitario que se ha ido reuniendo de distintos centros y también han comenzado a llegar los familiares de los viajeros. La coordinación se ha establecido también para fletar varios autobuses hacia los destinos u orígenes de los trenes siniestrados, Huelva, Málaga y Madrid.
Entre los vecinos de la localidad reinaba el estupor y la incredulidad, todo mezclado con las ganas de ayudar. “Gracias a la gente del pueblo que nos ha guiado, nos ha ayudado. Son super generosos”, relataba Montse.














