Binissalem, Pòrtol, Santa Eugènia, Andratx, Calvià y s’Alqueria Blanca son algunos de los pueblos de Mallorca que han celebrado este domingo las tradicionales beneïdes de Sant Antoni. Mancor de la Vall por su parte también fue fiel a su tradición y representó la Baixada del Corb, una recreación de la fábula bíblica mediante la cual unos cuervos alimentaron a Sant Antoni y Sant Pau en el desierto. Esta representación tan solo se conserva en Mancor y en Son Servera.
En Binissalem, el buen tiempo permitió llevar a cabo el tradicional desfile. Una docena de equinos, varios ejemplares de tortugas, aves de compañía, un hámster y cerca de medio centenar de perros de distintas razas fueron los protagonistas de un acto conducido por el rector de la parroquia, Josep Ramon Ortega, bajo la presencia de Sant Antoni. Una colla de xeremiers abrió la comitiva y la Banda de Música la cerró.
El sábado, algunos de los foguerons previstos no llegaron a encenderse por el mal tiempo. De hecho, sobre las 20.45 horas cayó una llovizna. Aun así, muchos sí se encendieron y los asistentes pudieron disfrutar de las típicas torradas.
En s’Alqueria Blanca, por la mañana, también se celebraron las beneïdes, muy participativas, como viene siendo habitual en los últimos años. El rector Bartomeu Villalonga fue el encargado de impartir la bendición. El núcleo más perjudicado por la meteorología fue la vila de Santanyí, que suspendió con un día de antelación las beneïdes previstas para el sábado ante las previsiones de lluvia. El resto de núcleos, con algunas adaptaciones, sí pudo mantener la celebración.
En Calvià, tras la misa dominical, a las 11.30 horas tuvieron lugar Ses Beneïdes a las puertas de la parroquia de Sant Joan Baptista. El párroco Carlos Fuentes bendijo a los animales asistentes: numerosos perros, caballos y ponis, además de un par de gatos, algunas ovejas, cabras y un conejo. Este año se notó una mayor afluencia respecto a ediciones anteriores, tanto de público como de animales y carrozas, que se concentraron en el aparcamiento del ayuntamiento y desfilaron por el pueblo hasta llegar a la iglesia.
Toque musical
Andratx vivió una jornada festiva marcada por la tradición y la participación ciudadana. La celebración arrancó en la avenida de Son Mas, punto de partida del recorrido, con la actuación de la escoleta de Aires d’Andratx, que puso el primer toque de música y folclore. Después, los participantes iniciaron el desfile por las principales calles: vestidos de pageses y con ropas típicas, acompañados por dimonis, animales, monturas y carrozas, recorrieron la localidad al ritmo de la Banda de Xeremiers d’Andratx. Las beneïdes se realizaron en la plaça des Pou, a cargo de mossèn Joan Bordoy, en un acto al que asistieron la alcaldesa, Estefanía Gonzalvo, y miembros de la corporación municipal.








