Fran Rivero Hernández nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1957. Llegó a trabajar 18 horas al día en discotecas, pubs, terrazas, emisoras de radio y tiendas de disco. Tuvo restaurantes y ciber cafés. También daba clases, ya que fue maestro.
¿Qué fue primero, la noche o la radio?
Primero fue la noche. Con 16 años empecé a ir a discotecas. Comencé en la sesión de la matiné, ya que debía tener 18 años para poder ir a la de mayores. Para ir a la de adultos falsifiqué un carné como que tenía 18 años, cuando yo tenía 16 y medio, casi 17. Siempre he estado con música desde pequeño. En la azotea de mi casa organizaba guateques y pinchaba música. Tenía mis primeros singles de finales de los años 60, de Led Zeppelin y de grupos de aquella época. Como Dj empecé en La Cacatúa. Cubría los meses de verano a los Dj que salían de vacaciones. Y ahí cogí rodaje. Justo cuando estaba pinchando, con 17 años, apareció un señor que se parecía a Jaime de Mora y Aragón, con un bastón y su barba, y muy, muy peculiar. Se presentó y era Emilio Wünsch, propietario del Saxo. Me dijo que le gustaría que fuera a pinchar allí. Para mí el Saxo era la escuela de la música. Desde finales de los 60 era la discoteca más vanguardista de Canarias y buena parte de la península. Le dije que no tenía aún 18 años y me respondió: «cuando los cumplas me vienes a buscar».
Así dio usted el salto al Saxo.
A los 18 años vino de nuevo y me contrató. Estuve seis años. Coincidí cuatro con Tito, que era uno de los mejores Dj de la isla. Yo ya conocía mucha música porque estaba pendiente de la radio. Tenía una de 24 bandas, una Grunding, y sintonizaba Radio Luxemburgo, la BBC y otras emisoras independientes británicas. Estaba al día de todo lo que surgía en la música. En el Parque Santa Catalina compraba las revistas Melody Maker, New Musical Express y Billboard, además de las nacionales. Venían con 15 días de retraso, pero, bueno, me mantenía informado. Siempre estaba en contacto con la música. El Saxo fue para mí una escuela total.
Había mucho ambiente.
Muchas discotecas de los años 70 se alimentaban del turismo. Trabajaban de domingo a domingo con llenos al completo. Había una gran vida nocturna en los 70. Yo creo que la movida empezó en los 70 en Canarias y después, en los 80, surgió en la Península, en Madrid. Cada discoteca tenía su público y su especialidad. En los 70 había salas de fiesta con orquestas y música en directo, estaba el Papagayo, el Flamingo y Las Cuevas, además de Altavista, que ya existían desde los años 60. Luego aparecieron las discotecas. El Saxo era de música independiente y rock; pero había otras especializadas en música disco y en música muy comercial, como el Trebol y el Tam Tam, que yo creo que era la discoteca más pija de la época, a donde iban los pilotos, las azafatas,…
¿Por cuántos locales de Las Palmas ha pasado?
Con el mío, que terminé con el Pick Up, pues siete: La Cacatúa, Saxo, B-52, Rómulo Mac Donald, Utopía y Pachá, antes de montar el Pick Up, con Begoña Díaz y Miguel Martín. Aparte tuve varios pubs: Blue Note y Misin, con Marisol Ayala y Sindo Saavedra, que luego lo convertí en Vinilo, con Fernando Dévora. En el Tao y en el Sabana, lo que es ahora el Chester, estuve como relaciones públicas. A estas alturas ya he dejado la noche. Solo sigo en la radio.
Fran Rivero junto a una pequeña parte de su colección de música. / José Carlos Guerra
¿Cómo fue su paso por las emisoras de radio?
Yo inauguré Antena 3 Radio, creo que en el 83. Ahí empecé una propuesta musical junto con un buen amigo, Carlos Artiles. Comenzamos haciendo un programa de una hora y luego pasamos a dos y a tres horas diarias por la tarde. Yo tenía mucho contacto con la música, ya que trabajaba en la noche, y las compañías de discos me daban muchos de promoción. Tenía mucha música de importación, la que yo pinchaba de noche en las discotecas. Había un buen amigo en Londres que me mandaba material y me permitía adelantarme a su publicación en España.
¿Qué tipo de música?
Fui el primero en poner aquí música de Simple Mind, The Smiths, o sea, lo que era el pop y el rock británico. Estilos como Aztec Kamera, Prefab Sprout, y demás, The Cure, Bruce Springteen, Talking Heads, Tears for Fears, Spandau Ballet, Duran Duran. Todo eso ya empezaba a sonar en mis programas de radio y cogí cierta fama. El director de Radio Minuto me fue a buscar y me dijo, «mira, para tenerte de enemigo te quiero tener como amigo». Así fue mi paso a Radio Minuto. Vino de Tenerife y me ofreció hacer una programación especial en Radio Minuto, desde las nueve de la noche a las dos de la mañana. Y los fines de semana hacía Radio Fórmula, que era la propuesta de Radio Minuto, música y noticias.
La recuerdo como una propuesta ágil y fresca. Entretenida.
Estuve unos cinco años en Radio Minuto. La verdad que fue una de las mejores etapas de mi vida. Yo volvería a eso, a una emisora de música y noticias y mucha calle. Hacíamos concursos, entrevistas,… La radio me ha permitido tener contacto con muchos artistas.
Pasaban muchos artistas por la ciudad.
Sí. Las casas discográficas los llevaban a mis programas. Yo estaba muy en el candelero en cuanto a entrevistas. Recuerdo que Dania Dévora tenía CBS y me llevaba a sus artistas. Todas las compañías de discos que estaban aquí lo hacían. Ariola, por ejemplo, que la llevaba don Eduardo Bautista, el padre de Teddy Bautista. Él llevaba aquí compañías como Island o Ariola y me daba mucha promoción. Don Eduardo me influyó bastante porque mantuve muchas conversaciones con él en su oficina. Siempre me decía que iba a presentarme a su hijo. Es una deuda que tengo con Teddy, hablar con él y conocerlo. Yo le tenía mucho cariño a su padre. Así fue que combinaba la noche con el día, con la radio. Ahora colaboro con Radio Las Palmas en el Carnaval con Gustavo Méndez.
¿Y después de Radio Minuto?
Después de Radio Minuto pasé a M80. Estuve en Radio Paraíso, pero antes en Radio MyD, que era Música y Deporte. Incluso sacábamos un periódico deportivo que entregábamos gratis en el Estadio. Y fundamos Tele Gran Canaria, donde llegamos a retransmitir partidos de la Unión Deportiva Las Palmas cuando estaba en Segunda B. Fue una emisora que generó mucha cantera de profesionales del medio audiovisual.
¿Cómo era el ambiente nocturno en los años 70?
Durante los 70 en la noche de Las Palmas había un aluvión de gente, sobre todo turismo, porque el sur todavía no estaba en ebullición. En el sur había dos o tres discotecas nada más. El turismo estaba en Las Palmas porque toda la zona de Las Canteras era de apartamentos. Las estrellas de las discotecas eran los recepcionistas. Algunos locales les ponían una botella a su nombre porque ellos eran los que recomendaban a los turistas a dónde ir a cenar y a disfrutar de la noche. Los recepcionistas eran los mimados de la noche en una época en la que había mucho turismo nórdico. A los lunes los llamábamos ‘carga y descarga’ porque se iban unos y venían otros. Cada semana había turistas nuevos. El Parque Santa Catalina era un hervidero de gente y la Playa de las Canteras, a tope de turistas. Había muchos tiqueteros repartiendo invitaciones para ir a la discoteca. En esa época invitaban a los chicos a las copas, no a las chicas. Buscaban chicos para que sacaran a bailar a las turistas. Después cambió, invitaban a copas a las chicas. Creo que fue la Wilson la que empezó, y más tarde El Coto, con la noche de la mujer. En los 70 el bullicio estaba entre la calle del Saxo y la calle Ripoche. Había cuatro discotecas, el Búho, la Alhambra, la Jacaranda, el Happy Night…

Tocadisco de Fran Rivero. / José Carlos Guerra
¿Y más adelante, con el paso de los años?
En los años 80 ya casi no había turismo en la ciudad, el público era gente local. Salía la gente de aquí y algunos todas las noches. Sitios como Utopía o el Gas trabajaban a diario. El Gas se caracterizaba porque estaba lleno de periodistas. Y a Utopía iban muchos políticos, mucha gente de la cultura y muchos periodistas, también. Por ahí pasaban todos los artistas que venían a actuar de la movida de Madrid. Iban allí, a Utopía. Yo recuerdo noches en las que estaba hablando conmigo en la cabina Joaquín Sabina, que vino a componer uno de sus discos. De la cultura iba mucho Manuel Padorno, un cliente habitual, o Jerónimo Saavedra. Por allí pasaban Tino Casal, Luz Casal, Loquillo,… Como yo entrevistaba a varios por el día pues luego quedaba con ellos por la noche. Jorge, de los Ilegales, que coincidió con Manolo Vieira en la radio y llegó a decir que era uno de los programas de entrevista donde mejor se lo había pasado. Recuerdo que una tarde hice un maratón con Hombres G, Rosendo, Los Secretos y Gabinete Caligari. Una noche terminé de marcha con Jaime Urrutia, ya casi de mañana, en el pub La Calle.
Utopía marcó una época
Utopía era famoso por sus fiestas temáticas. Se transformaba de un día para otro. Había un equipo de decoradores y maquilladores que era fantástico. Era de una de las grandes relaciones públicas que hemos tenido, la anfitriona era Mari Chus y su marido Pepe Guerra llevaba la parte administrativa. Mari Chus era el alma mater de las relaciones públicas de las discotecas, junto a Rosi Curbelo. Y mira que ha habido muy buenos relaciones públicas aquí, como Pepe MacDonald y Tomi Roca, con el Toca Toca y otros locales. O Miguel Pérez y Vico, de la Wilson, que fue un referente de la noche. En los 80, junto a Utopía, también estuvo la Zorbas. Y se puso muy de moda lo que llamaban el triángulo: Diseño, Donosti, Cupé y Cuperón. Cerca surgió Rómulo McDonald. Era un circuito por donde pasaba toda la gente durante la noche. En la zona de Las Palmas, siempre hubo pocos locales, Destilería, de Pepe Gil, Yurfa, Cuasquías y alguno más. Pero la movida estaba en el Puerto.
¿Cómo era la atmósfera de los pubs entonces?
La gente se relacionaba mucho más, nos conocíamos casi todos, porque éramos habituales en la noche. En los 70 había mucha vida nocturna, porque también estaban los bares y restaurantes en los que se comía algo antes y después de salir. La gente iba a las discotecas a partir de las doce y media. La discoteca en aquella época cerraba a las cuatro y media de la mañana, luego ya se pasó a las cinco y media en los años 80. Y había locales clandestinos, en los cuales veías el bombillo rojo, tocabas y podías comer, cenabas a la salida de las discotecas.Ya más adelante empezaron los after hours, aunque ahí de la comida se pasó a la bebida. Tenerife era una ciudad dormitorio, venía mucha gente porque aquí estaba toda la movida de discotecas y locales de noche.
¿Era importante la decoración en esa época?
En los 70 estaba la típica bola, las arañas de luces y los giratorios, los barredores que llamaban. Así estuvo unos cuantos años hasta que vino el láser. Los primeros en traer un láser fueron la Spider en el Sur y El Coto en Las Palmas. En aquella época, encender un rayo láser era un consumo terrible. Tenías que bajar palancas para poder dar dos o tres sesiones de láser. Era un atractivo. Hoy en día el láser te lo venden los chinos. Se daba mucha importancia a la iluminación. La decoración era casi toda de moqueta, ahora impensable por el tema de los incendios. Antes tenían moqueta y sillones cómodos. Había bastantes espacios donde sentarse. De la comodidad del cliente se ha pasado a mantenerlo de pie y que consuma más.
¿Qué tipo de música sonaba?
En los años 60 había rock y soul, que era la música bailable de aquella época. Los años 70 se caracterizaban sobre todo por la música disco. En los 70, el Saxo se caracterizaba por todos los estilos, sobre todo música blanca. Yo pinchaba ya country rock, rock pop, jazz rock y ya estaba con Pink Floyd, Steve Miller Band, Allman Brothers,… Había muchas bandas en los 70. Yo creo que hubo más variedad que en los 80. A finales de los 70 ya sonaban The Cure y desde poco antes sonaba la música electrónica de Kraftwerk y Tangerine Dream. Ahora me preguntan que cómo se bailaba eso. La gente que ahora baila reggaeton pregunta por cómo se bailaba Kraftwerk. Pues lo bailabas con la cabeza, o la pierna hacia atrás o tocando tú la guitarra sin tener ninguna guitarra en la mano, así se bailaba.
¿Y en los 80?
En los años 80 el tecno-pop influyó mucho. Pero sobre todo, el pop inglés. En los 70 había muchos americanos, Talking Heads y demás. Y en los 80, pues la música disco pasó a ser música pop-rock, ya dominaban Michael Jackson, que fue la gran estrella de los años 80, Madonna y Prince. Luego había mucho pop soul británico, The Cure, Tear for Fears,… Y había cantidad de bandas de hip-hop con ritmos pegadizos y discotequeros. Luego estaba U2 o Bruce Springsteen. Los 80 propiciaron una gran evolución dentro de la música. Pero la base de muchos estilos venía de finales de los años 70, de lo que fue la electrónica, y de la electrónica, pues muchos cogieron ideas para la música de baile.

Fran Rivero con un micrófono. / José Carlos Guerra
En los 80 también había ya mucha música española
Sí, en los 80 se oía y se pinchaba mucha música española. El Escándalo, que estaba en la galería de Doctor Miguel Rosas y lo llevaba Miguel, fue el primero en pinchar música española. Después vino el Área, que tuvo un gran éxito pinchando exclusivamente música española. Yo en Utopía también la pinchaba. Sobre todo, El Último de la Fila, Radio Futura, Gabinete Caligari y Loquillo, que eran bandas con ritmo. Utopía, trajo grupos a actuar. Igual que la B-52 trajo a Semen Up, Utopía trajo a Burning o Cómplices, y pasaron por allí bandas que venían a actuar a Las Palmas, como La Unión,… La música en español ya empezaba a sonar en los años 80 y continúa sonando en las discotecas. Ahora suena mucho más porque lo que se usa en casi todas las discotecas es la música urbana, todo latino.
¿Y en los 90?
En los 90 también venía mucho pop británico, Blur, Oasis y otras grandes bandas. Algunas de ellas aún permanecen. En los 90 estaban también, Ricky Martin, Shakira,… Ya estaban triunfando a finales de los 90 y en los 2000 se han consagrado. Hoy en día lo que funciona es la discoteca con música electrónica, algunas otras con pop y, la gran mayoría, música urbana.
Hablemos de la evolución de la ropa que se llevaba.
Los 70 se caracterizaron por los pantalones de campana, que la parte de abajo te cubría todo el zapato. Muchos eran de plataforma. Y luego se impuso bastante la moda sueca, ibas con suecos y calcetines. Triunfaban tiendas como Chamaly, Hipopótamo, Vulnes, Fresh y con el tiempo, Casa Ruperto, en el Mercado del Puerto. Se usaba mucho el perfume pachuli. Después hubo la moda de las botas camperas, a las que le dabas grasa de caballo. La bota te la comprabas nueva, pero la pisoteabas para que aparentara que estaba ya usada. Se importaba mucha ropa de Suecia y si hacías amigas suecas te mandaban ropa de allí. Los 80 fueron de mucho estampado, ropa ceñida, chupas de cuero. Más adelante vendrían las hombreras.
¿Cuáles han sido los mayores cambios en la forma de salir de noche?
Internet ha cambiado mucho la noche. Antes, hasta el año 2000, la gente se relacionaba mucho y tenía que salir para relacionarse y encontrar gente y divertirse. Ahora los hay que se divierten con videojuegos. Y están las aplicaciones. Muchas veces ya no necesitas salir a ligar. Lo haces online. La noche ha perdido mucho. Antes las discotecas abrían todos los días. Ahora te abren los fines de semana, las que quedan, porque ya quedan pocas, incluso se están cerrado terrazas. En los 80 se pusieron de moda las terrazas, en los 90 competían mucho con las discotecas porque atraían a mucha clientela. Era difícil mantener un local. Aunque yo creo que ahora es mucho más complicado.
¿Cómo llegó su local, el Pick Up?
Era una ilusión que yo tenía. Yo tenía la idea de que si abrías una discoteca tenías que competir con las otras en tecnología, en luces, en sonido y demás. Cuando abrí el Pick Up tenía un sonido modesto, bien, estaba bien. Lo que más me preocupaba era la música. Para mí lo más importante en un local es la música y el portero, y luego el servicio, por supuesto. Pero la música definió el local. Cuando monté el Pick Up no quería una pista de baile, quería un pub discoteca en el que la gente bailara donde le diera la gana sin pista de baile, ni nada. Eso fue otra de las cosas que distinguieron al Pick Up, junto con la música. Como yo tenía tanta cultura musical, tenía tanta música, tantos discos y tanto conocimiento me dije «voy a pinchar yo. Voy a dar una vuelta atrás en el tiempo». Lo único que puse fue una bola de cristal en la entrada, cuatro focos, y dentro, tres barredores. Nada más.
Y vaya triunfo
Fue un éxito porque yo ponía música de los 60, 70, 80 y 90 y luego incluso me gustaba vacilar un poco. Tanto te ponía Pink Floyd, como te ponía Soy Minero de Antonio Molina, o Camarera de Mi Amor, de Antonio Machín. Ponía para todos los gustos y todos los estilos. No faltaba el rock. Podía poner Led Zeppelin, Pink Floyd, Supertramp y luego música disco. Nunca llegué a poner temas así tipo Los Manolo, o Los del Río, y demás. Tenía mi ética a la hora de pinchar. Pasaron por allí buenos Djs como Kike Arnaiz, Mauri Noda, Roberto y Caco Álvarez. Pero yo siempre pinchaba un par de horas. No perdía el hábito. Incluso para marcar la orientación de la música que yo quería que sonara.

Fran Rivero muestra ‘Sticky Fingers’, de los Rolling Stones, en disco y CD. / José Carlos Guerra
Durante buena parte de su vida ha pinchado vinilos.
Al principio todo era con vinilos. Yo recuerdo en La Cacatúa y el Saxo que en tres minutos llegaba a poner seis temas. A lo mejor cogía tres discos de Supertramp y tenía dos temas del mismo disco y pinchaba solo las partes de piano o mezclaba Led Zeppelin y cogía recortes de un minuto de cada uno. Yo terminaba la noche con treinta o cuarenta discos fuera de la funda porque no me daba tiempo de guardarlos. Acababa pinchando empapado de sudor. En el Saxo se usaban primero los platos Garra que tenían hasta 78 revoluciones y de ahí pasamos a ser los primeros en tener los Technics 1200 mk2, que representaba Lacho Dalamal. Las luces no eran automáticas. Había un piano de teclado y yo era el que llevaba el ritmo de la luz con las manos. Tú ibas moviendo las luces y hacías las combinaciones. Solo una pequeña araña y la bola eran automáticos. Después empezaron a venir los CD y el mini-disc, que me ayudaba mucho. Entre semana yo pinchaba mucho con el mini-disc. Lo ponía de sesenta o de noventa minutos. Y ya tenía sesiones grabadas. Así entre semana no hacía falta estar pinchando.
¿Cómo viene a la cabeza la música que uno quiere pinchar?
Había mucho de psicología. Había veces que yo tenía un disco preparado y cuando estaba subiendo uno, ya lo cambiaba y se me ocurría poner otro, «no, no, me pega mejor ahora pinchar este». O ves la pista cómo responde. Puedes tener un público que esa noche no te responde como tú piensas. Hoy en día pones el ritmo de la noche y todos salen a bailar. Y en una boda es sota, caballo y rey: Rafaela Carrá, Raphael, Camilo Sesto, y los clásicos, los del Torero, Shakira, Gipsy King, Los Manolo, y demás. Esos no te fallan en muchas bodas. Más los de reggaetón.
¿Cómo se imagina que será dentro de diez años?
Mucha gente ya no sale a la discoteca. Y no abren entre semana porque no hay público. Hoy en día viene gente de fuera y pregunta qué hay abierto a partir de las dos de la mañana en Las Palmas y no hay nada. Entre semana somos una ciudad dormitorio. El ocio de noche entre semana ya casi no existe. Y apenas en el sur. El Ayuntamiento de Las Palmas se ha salido con la suya. Aquí hubo varias cruzadas. A finales de los noventa, muchos pubs querían tener el mismo horario que las discotecas y sobre ellos cayó la policía de espectáculo. Todas las semanas pidiéndote los papeles. Y a inicios delos 2000 se tapiaron siete locales. Una nueva cruzada. Monté una terraza de verano, que fue un fracaso, no triunfó, y que era del Pick Up. Recuerdo que cuando fui a por el permiso de apertura unos días antes, después de haber cumplido con toda la normativa, me pidieron que señalizara la salida de emergencia. En una terraza que estaba al aire libre. Es como pedirle a un desierto que señalice dónde está la salida. Había intención contra las actividades de ocio.
Hubo terrazas que marcaron época.
En la zona del Varadero sí triunfaron y en la zona de La Romana y el Tao. Antes también las hubo en la avenida Juan Rodríguez Doreste, donde Pachá montó una terraza, Toca Toca montó una terraza, Pick Up también montó una, se montaron varias junto a la Casa del Marino. La primera que tuvo la idea de montar una terraza, la pionera, que triunfó y fue maravilloso, fue Dania Dévora. Fue a la primera a la que se le ocurrió que ese espacio podía servir para montar una terraza al aire libre, con el clima que tenemos. Y triunfó. Luego vinieron las demás.
¿Qué hacía singular la noche de Las Palmas?
Salía la gente a diario. Había movida, había turismo, había dinero. La gente tenía trabajo, salía de noche y le gustaba relacionarse. No estaba internet. Necesitábamos salir a relacionarnos. Ahora no hace falta salir tanto para relacionarse. En las discotecas se ligaba. Ponías sesiones de música lenta, había dos o tres sesiones de música lenta en la noche. Estabas una hora bailando, hora y media de música rápida, y ponías media hora de música lenta. Ahí conocías a gente, sacabas a bailar a la misma persona dos o tres veces y eso significaba que te gustaba. Eso se ha perdido.
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