La cifra de víctimas en el accidente ferroviario de Córdoba se eleva a, por lo menos, cinco fallecidos y 25 heridos. El grave suceso ha tenido lugar a la altura de Adamuz y ha involucrado a dos trenes de alta velocidad, uno de la compañía Iryo y otro de Renfe, generando una situación de máxima complejidad en uno de los corredores ferroviarios más transitados del país.
El incidente se ha desencadenado cuando un tren de Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid ha sufrido un descarrilamiento. Como resultado de esta primera salida de la vía, parte del convoy ha invadido el trazado adyacente, por el que circulaba en ese mismo instante un tren de alta velocidad de Renfe que realizaba el trayecto Huelva-Madrid.
El impacto del segundo tren ha sido inevitable, provocando que este también se saliera de la vía. Este choque ha dado lugar a un escenario insólito y de extrema gravedad en la historia de la alta velocidad española, que hasta ahora no había registrado un siniestro de estas características y mantiene la preocupación por el estado de los heridos.
Un amplio despliegue de emergencias
Inmediatamente después del siniestro, el servicio de emergencias 061 ha desplegado un amplio dispositivo sanitario en la zona. Este operativo está compuesto por cinco UVIs móviles, un vehículo de apoyo logístico y cuatro Dispositivos de Cuidados Críticos de Urgencia (DCCU) para atender a los afectados por la colisión.
Por su parte, Adif ha habilitado una línea de atención telefónica para los familiares de las víctimas a través del número 900 101 020, con el fin de ofrecer información y apoyo en estos momentos tan difíciles. Además, la alcaldesa de la cercana localidad de Montoro, María Dolores Amo, ha explicado a COPE que desde el consistorio se ha «contactado con una empresa de autobuses de la localidad para desplazarse hasta el lugar del accidente y facilitar la evacuación del resto de viajeros afectados».
La investigación, ya en marcha
Aunque la prioridad absoluta en estos momentos es la atención a los pasajeros y el trabajo para despejar las vías, ya se ha confirmado la apertura de una investigación oficial para esclarecer las causas del accidente. Las pesquisas se centrarán en determinar el motivo del descarrilamiento inicial del tren de Iryo, que ha sido el evento desencadenante de la tragedia posterior en la red de alta velocidad.
Los equipos de investigación analizarán todos los factores posibles, desde el estado de la vía y los sistemas de señalización hasta posibles fallos en el material rodante del convoy. Las próximas horas serán cruciales para conocer el alcance real del suceso y para que Adif, Renfe e Iryo ofrezcan un horizonte temporal para la recuperación de la normalidad en lo que ya es un día negro para la alta velocidad española.












