Con Yeremay desde la banda y a la carrera el Deportivo vive mejor

«Fue un gol que el año pasado lo hacíamos mucho, yendo al espacio». Yeremay Hernández aparecía cansado y satisfecho, mientras lucía una media sonrisa en la zona mixta de Almería. No gana cualquiera en el estadio del equipo de Segunda con más cartera para fichar, no vence cualquiera en el terreno de juego de uno de los aspirantes al ascenso. Ya no se acordaba el Dépor de lo que se sentía al llevarse un partido de Segunda, eran recuerdos de 2025 que ya no hay que evocar, porque las victorias han vuelto para el proyecto coruñés. Y no solo son esos tres puntos que pesan en el bolsillo, con Yeremay es también el cómo. Al canario se le vio flotar sobre el campo, sobre todo en la segunda parte, con una frescura recuperada que le llena los ojos de emoción y esperanza al deportivismo. Hacía tiempo que no se le veía así. Más allá del triunfo, Yeremay es feliz cuando tiene espacios para correr, para hacer sus diabluras y cuando su campo de acción arranca pegado a la línea de cal. Espacios para explayarse con su fútbol y punto de partida de extremo: Con eso a él le llega y al Deportivo también.

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