Los fijos discontinuos nunca habían tenido tanta presencia en las oficinas de empleo de Canarias como en 2025. No porque exista un registro oficial que los contabilice mes a mes de forma directa, sino porque las estimaciones a partir de los datos disponibles apuntan a máximos históricos desde la reforma laboral. Las cifras oficiales recogen a los llamados «demandantes con relación laboral», una categoría en la que se incluyen los trabajadores con contrato fijo discontinuo cuando pasan a la inactividad. A partir de ahí, y siguiendo el patrón observado en los registros estatales, se estima que alrededor del 96% de este colectivo corresponde a fijos discontinuos. Con ese criterio, el volumen de trabajadores con este tipo de contrato inscritos en el paro en Canarias alcanzó en diciembre de 2025 un nivel inédito, en torno a 17.500 personas, tras cerrar el mes con 18.236 demandantes con relación laboral.
Esta estimación es hoy la única vía posible para aproximarse a la dimensión real del fenómeno. Ni el Servicio Público de Empleo Estatal ni las estadísticas autonómicas publican de forma mensual y desagregada cuántos de estos demandantes con relación laboral son exactamente fijos discontinuos inactivos. Lo que sí se conoce, gracias al Anuario de Estadísticas Laborales, es que la gran mayoría de demandantes con relación laboral pertenecen a este grupo.
Crecimiento sostenido
La comparación con años anteriores muestra un crecimiento sostenido. En diciembre de 2024, los demandantes con relación laboral eran 15.631, lo que situaría el número estimado de fijos discontinuos en torno a los 15.000. Un año antes, en diciembre de 2023, la cifra se quedaba en 13.677, y en diciembre de 2022 en 10.017, en los primeros compases tras la entrada en vigor efectiva de la reforma laboral.
Pero si hay un mes que refleja con mayor claridad el impacto de esta figura en el mercado laboral canario es julio. En plena temporada baja turística para las Islas —al contrario de lo que ocurre en otras zonas de España como Baleares—, 25.563 personas con relación laboral se inscribieron en las oficinas de empleo, el máximo de todo 2025. Aplicando el mismo criterio de estimación, más de 24.500 fijos discontinuos pasaron entonces a la inactividad, superando con holgura los 22.859 demandantes registrados en julio de 2024.
El verano, la época con más parados
Este comportamiento rompe con el patrón habitual del conjunto del país, donde los picos se concentran en los meses de invierno. En Canarias, la estacionalidad turística desplaza el mayor volumen de inactividad al verano, cuando se produce el relevo entre campañas y parte del empleo se suspende temporalmente.
La evolución mensual de 2025 refuerza esa lectura. El año arrancó con cifras relativamente estables, en torno a los 16.000 demandantes, se mantuvo contenida durante la primavera y se disparó a partir de junio, con un salto claro en julio y agosto. A partir de septiembre, el número cae con fuerza, coincidiendo con la reactivación de la actividad y el regreso de los turistas extranjeros y el de muchos trabajadores a sus puestos.
Este aumento de fijos discontinuos en situación de inactividad contrasta con la evolución de la afiliación. En diciembre de 2025, Canarias contaba con 30.027 trabajadores con contrato fijo discontinuo en alta, un 3,43% menos que un año antes. Es decir, mientras el número de contratos activos se mantiene estable o incluso retrocede ligeramente, el volumen de trabajadores que alternan periodos de empleo e inactividad sigue creciendo.
La reforma laboral aprobada a finales de 2021 impulsó el uso del fijo discontinuo como vía para reducir la temporalidad, especialmente en sectores como la hostelería y los servicios. En Canarias, su implantación estuvo marcada por una fuerte volatilidad inicial, condicionada por el fin de las medidas extraordinarias asociadas a la pandemia. Superado ese ajuste, la tendencia ha sido claramente ascendente.
En el pasado julio las Islas registraron 24.500 fijos discontinuos inactivos, la cifra más alta de la historia
El análisis de los datos de 2025 deja claro que, aunque no exista un recuento oficial directo, las cifras disponibles apuntan a que nunca antes tantos fijos discontinuos habían pasado por las listas del paro en el Archipiélago durante sus periodos de inactividad.
La evolución en Canarias se enmarca, además, en una tendencia creciente a nivel nacional. Según el análisis de los datos del Servicio Público de Empleo Estatal, el número estimado de fijos discontinuos inactivos inscritos en las oficinas de empleo alcanzó en diciembre un récord histórico, con alrededor de 860.000 personas en toda España, la cifra más alta registrada al margen de los meses excepcionales de la pandemia. Desde la aprobación de la reforma laboral, este colectivo no ha dejado de crecer y todo apunta a que aún no ha tocado techo, consolidándose como uno de los principales factores que condicionan la lectura real del desempleo.
Cifras. Sin datos oficiales: Estado y comunidades optan por el ocultismo
El creciente peso de los fijos discontinuos ha abierto un debate incómodo sobre la transparencia de las estadísticas. Ni el Estado, ni los principales agentes sociales, ni las comunidades han aclarado cuántos trabajadores con este tipo de contrato permanecen inactivos y apuntados en las oficinas de empleo sin figurar como parados. Cuando un fijo discontinuo pasa a la inactividad, mantiene su vínculo laboral, pero deja de trabajar y de percibir salario. Durante ese periodo puede inscribirse en el Servicio Público de Empleo, aunque no cuenta como desempleado, sino como demandante con relación laboral, una categoría que diluye su impacto en las cifras oficiales de paro. Las administraciones publican cuántos fijos discontinuos están activos, pero no cuántos permanecen inactivos. El Ministerio de Trabajo remite esta responsabilidad a las comunidades autónomas. La consecuencia es un vacío informativo que beneficia al relato de un mercado laboral en máximos de empleo.
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