El pintor Cristino de Vera Reyes, una de las figuras más singulares y profundas del arte contemporáneo español, ha fallecido este viernes a los 94 años en un hospital de Madrid. Nacido en Santa Cruz de Tenerife el 15 de diciembre de 1931, De Vera fue Premio Nacional de Artes Plásticas en 1998 y Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación en 2005, además de haber recibido en 2024 la Gran Distinción de Nivaria, la máxima condecoración del Cabildo de Tenerife.
Con su muerte desaparece un creador esencial, cuya obra se caracterizó por una mirada austera, poética y profundamente espiritual, construida en torno a una obsesión central: la muerte como certeza inevitable y motor de reflexión artística.
Formación y trayectoria discreta, pero influyente
Cristino de Vera inició su formación artística bajo la tutela de Daniel Vázquez Díaz, por indicación del intelectual Mariano de Cossío, y completó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En 1951 se estableció en la capital española, donde desarrolló la mayor parte de su carrera, aunque nunca rompió su vínculo con Canarias.
A pesar de su relevancia, mantuvo siempre una presencia discreta en el panorama artístico, alejada de modas y circuitos mediáticos, fiel a una obra introspectiva y coherente.
Una obra marcada por la muerte y la espiritualidad
El universo creativo de Cristino de Vera gira en torno a una iconografía personal y reconocible, sostenida sobre el dibujo como estructura esencial. Su pintura, frecuentemente calificada de «mística», bebe de influencias como Paul Cézanne, a quien se declaraba discípulo, y del impacto que le produjo la obra de Francisco de Zurbarán, especialmente tras contemplarla en el Museo del Prado.
Su trabajo se construye desde la austeridad formal y la poesía visual, conduciendo al espectador hacia una reflexión espiritual donde la muerte aparece no como dramatismo, sino como tránsito inevitable. Aunque en una primera etapa cultivó el paisaje y el dibujo desde planteamientos más convencionales, diversos críticos sitúan una crisis personal como punto de inflexión que orientó definitivamente su obra hacia terrenos existenciales y simbólicos.
Reconocimientos y legado en Canarias
En julio de 2009 se inauguró en San Cristóbal de La Laguna la Fundación Cristino de Vera, concebida como espacio para preservar, estudiar y difundir su obra y pensamiento artístico.
El 27 de septiembre de 2024, el Cabildo de Tenerife aprobó concederle la Gran Distinción de Nivaria, en reconocimiento a una trayectoria vital y artística que ha marcado de forma indeleble la cultura de la isla y del archipiélago.
Un creador imprescindible
La muerte de Cristino de Vera supone la pérdida de uno de los artistas más profundos, coherentes y personales del arte español del siglo XX y XXI. Su legado permanece en una obra silenciosa pero poderosa, que seguirá invitando a la contemplación, al recogimiento y a la reflexión sobre la condición humana.













