Santander se revolucionó con la visita del Barça. Hacía casi 14 años que no se daba este enfrentamiento y había ganas en la capital cántabra de ver al Barça. Si bien en estas ciudades cada vez más, hay una mayor afición al equipo de la tierra y ya no tanto hacia los grandes, hubo muchísimo culé en las gradas. Casi 300 de ellos se agruparon junto a uno de los fondos y vieron de primera mano el paradón milagroso de Joan García que evitó una prórroga. Pero antes de ese momento, y también después, pasaron muchas cosas.
Los 4 elementos
Tierra, aire, agua y fuego se conjugaron en este partido. En tierra se quedaron algunos enviados especiales, los que no debían hacerlo vía Bilbao y tuvieron que darme media vuelta. Los que viajaron directamente a Santander también lo pasaron mal, en este caso por el fuerte viento del sur. Cuando ya se daba por hecho dentro del avión que el vuelo sería desviado a Asturias (solo 4 horas antes del inicio del choque), el comandante dijo por megafonía que había amainado algo y que se disponía a aterrizar. La ovación que escuchó fue más propia de recibirla Lamine Yamal.
Para agua, la que cayó antes del partido justo cuando llegaba el Racing in-extremis al Sardinero una hora antes del choque y que motivó que las puertas tardaran en abrirse y se jugara un cuarto de hora más tarde de lo previsto. Sí había dado tiempo antes a presenciar una enorme exhibición de fuegos artificiales para caldear un magnífico ambiente.
«Uruguayo, uruguayo»
Ronald Araujo siente de muy cerca el cariño y el apoyo de la afición azulgrana. Como suele ser habitual con Hansi Flick, los que no han tenido minutos se quedan calentando un rato sobre el césped una vez concluido el partido. De ellos, Ronald Araujo fue el que se llevó los mayores vítores y en una de esas, saltó desde la grada un espontáneo para llevarse el trofeo de la sudadera. Al regresar a su localidad, dribló de tal manera al agente de seguridad que se escucharon hasta ‘olés’. Había alegría por la victoria.
¿Quién es este jugador del Barça?
Más de la afición, la auténtica protagonista de esta apasionante eliminatoria. Muchos se congregaron a los dos lados del autobús del Barça para llevarse una forma o una foto de sus ídolos. Muchos pararon: Ferran Torres, Lamine Yamal, Pedri… Mientras, Tommy Marqués charlaba tranquilamente con unos amigos de Barcelona que estaban por Santander y claro, fueron a verle. Entre el público, la pregunta: «¿Quién es este jugador del Barça?». Recibida la respuesta, le llamaban por su nombre y le pedían hacerle un selfie. Gran visión de futuro. Marqués va haciendo su camino a la espera del soñado partido de su debut.
Mucho más mediático, claro, es un Eric Garcia que también se encontró con un amigo entre la afición y le saludó efusivamente. Al de Martorell ya le tocaba descansar.
‘Peregrinación’ al Burger King
Acabar de trabajar a las tantas entre semana y en una ciudad mediana lleva al reto de intentar cenar algo. No siempre es fácil, pero una larga fila de coches ya hacía presagiar que habría suerte, así como la entrada al restaurante de hamburguesas llena a ‘reventar’ de aficionados racinguistas. Lo que ya no es tan normal es encontrarse entre los que hacían cola a un futbolista de la plantilla del Racing de Santander, y de los importantes, al que mantendremos en el ‘anonimato’. Imposible asistir a esta escena con algún jugador del Barça. Pero había hambre y necesidad de llevarse algo a la boca para olvidar la pena de la eliminación. Tuvieron muy cerca la proeza.













