Debería cotizar en bolsa. Pocas «empresas» pueden presumir de aumentar su «facturación» un 7,8 por ciento, cifra histórica en sus treinta años de vida. No es una compañía al uso. No vende productos, ni tecnología. Vende una cosa un poco rara, que es que «lo que es tuyo, sea tuyo». Salimos de dudas. Me refiero a la EUIPO (Oficina Europea de Propiedad Intelectual), que parece ajena a los vaivenes, más bien, al tremendo traqueteo que azota al mundo. Se ve que cuanto más peligro, más queremos asegurarnos lo nuestro. Estas son algunas de las cifras que explicó un contentísimo João Negrão en el tradicional cóctel de bienvenida al nuevo año con el que esperamos cerrar ya definitiva y totalmente la Navidad, los brindis y todos los festejos que tengan que ver con esta celebración.
Homenaje a los caídos de la Policía Nacional. / Pilar Cortés
Más de 500 personas de todos los poderes fácticos acompañaron al director ejecutivo de la EUIPO: empresarios, banqueros, militares, sindicatos, universidades, representantes de instituciones y entidades… ¡y muchos políticos! Porque, aunque digan que no, que todavía es pronto, que no están hechas las candidaturas, que todavía se barajan muchas opciones para concretar fechas… la realidad es que ya están en campaña. Se nota en los saludos, en las sonrisas de oreja a oreja, en los recuerdos que te dan para tus familiares, en ese «a ver si nos vemos y charlamos» con la intención de sonsacarte a ver si sabes algo que les pueda aclarar u oscurecer su futuro… ¡Ay, los votos! ¡Y lo que nos queda!
La ministra Diana Morant, el vicepresidente segundo de la Generalitat, José Luis Díez; la consellera Nuria Martínez, los alcaldes Luis Barcalay Pablo Ruz; Agustina Esteve, delegada del Consell en Alicante; el presidente de la CEV de Alicante, César Quintanilla; Luis Rodríguez, presidente de la Autoridad Portuaria; Andrés Perelló, de Casa Mediterráneo; Eva Calleja de CC. OO. y Yolanda Díaz, de UGT, algunos de los asistentes.
Con las palabras de Luis Barcala nos enteramos que el PSOE y el PP se habían puesto de acuerdo (¡milagro!) en una cosa: había acordado con la ministra que ya no hacía falta felicitar más el año nuevo. Un tema que concitó un agrio debate en el maravilloso cóctel posterior: hay quien defendía que se podía felicitar hasta San Antón y, de paso, hubo quien reivindicó dejar expuesto el belén hasta el 31 de enero. Propuestas que fueron todas aceptadas entre regocijo de todos los presentes.

Entrega de medallas al mérito policial. / Pilar Cortés
Entre canapé y canapé a cuál más exquisito, vimos a Leire Pajín, Amparo Navarro, Antonio Arias, Carlos Baño, Mayte Antón, los hermanos Pérez Vázquez, bromeando con Toni Cabot sobre el menú de diez euros que tienen de presupuesto en la empresa; los más cool, Ramón Alonso y Manuel Ferri; Fran Soler, Ruth Merino, Salvador Ivorra, José Juan López, Araceli Poblador, Toñi Serna, Arancha Luque, Ana Alonso, Ángel Angulo, Mariano Torres, Diego Menor, Juan Riera, Nacho Guillem, Javier Mondéjar, Amelia Fernández, Lidia López, Julio Calero, Carmen Robledillo, Juan Utrera, José María Perea, Marisol Diana, Emilio Torres, Manuel Desantes, Jorge Rabasa, Juan Carlos Cerón, Elena Gomis…
En varios corrillos se habló de la intervención de la ministra. Unos decían que, cambiando un párrafo sobre la EUIPO, lo podía haber dado igual en Cuenca. Otros que, si la financiación era tan mala para Alicante, el Gobierno lleva siete años y que ya podía haberla cambiado antes; aquellos, que mucho valenciano y valenciana, que es correcto, pero que un guiño a los habitantes de «toda» la Comunidad Valenciana tampoco habría sobrado… En fin, sobre el «mitin», otros compañeros del periódico se encargan de analizarlo.

Saludos y sonrisas entre Leire Pajín, Diana Morant y Luis Barcala. / Héctor Fuentes
Y algunas caras nuevas como las de Juan Rubén del Valle y Alberto Baeza de «Lideremos» de la provincia de Alicante, plataforma de jóvenes que pretenden tomar el relevo generacional. ¡Ánimo, valientes!
Tesón de hierro
El jueves los alrededores de la Fundación Mediterráneo que preside Luis Boyer se tiñeron de azul, pero no del color del mar o del cielo, sino del azul oscuro del uniforme de la Policía Nacional, que ese día celebraba el 202 aniversario de su puesta en marcha. El acto, presentado por Cristian Plazas, responsable de prensa de la Comisaría Provincial fue, como siempre, y lo digo con alegría, serio, solemne, respetuoso y ceremonial. El comisario provincial, Manuel Lafuente, entró acompañado por el alcalde, Luis Barcala; el subdelegado del Gobierno, Juan Antonio Nieves, y por Matías Hernández, jefe de Operaciones, con los banderines de todas las comisarías provinciales escoltando la sala.

Barcala, Nieves y Lafuente delante de todos los banderines de las comisarías provinciales. / Pilar Cortés
En las alocuciones se destacó la necesidad de adaptación, pero manteniendo la ética profesional y, sobre todo, la formación continua porque como aseguró Lafuente, «lo que sabemos con certeza es que todo es cambio y tenemos que estar preparados para retos cada vez más complejos». Ardua tarea, porque como dice una estrofa de Tesón de hierro, himno de la Policía Nacional, «labor tenaz en defensa del futuro, de los valores y la paz en libertad».
Exactitud incierta
«Escribo porque no sé del todo, porque dudo, porque el lenguaje me falla y, aun así, sigo confiando en él…». ¿Bonito, verdad? Pues fue una de las preciosas frases que nos dejó en la memoria el escritor leonés Raúl Ordás cuando recogió de manos del diputado de Cultura, Juan de Dios Navarro, el II premio internacional Juan Gil-Albert de Escritura Aforística y del yo por su libro Inexactos y verdaderos. Y eso después de escuchar la pieza de El almiar y la cosa, de Samuel Valía, interpretada por el cuarteto de cuerda compuesto por Ana Alarcón, Gabriela Crespo, Marta Ramírez e Iván Sarrió, del conservatorio superior de música Oscar Esplá.

Los alcaldes Luis Barcala y Pablo Ruz con João Negrão y Agustín Grau. / Héctor Fuentes
Ordás agradeció especialmente que el IAC, que dirige Cristina Martínez, decidiera crear un premio de literatura aforística, «una escritura que no busca el brillo inmediato ni la afirmación rotunda, sino la exactitud incierta, la verdad provisional. Y pensar despacio, escribir con cuidado y atender a la fragilidad del yo sigue siendo un acto necesario».
El acto se cerró con la interpretación de Umbría, de Ramsés Abadía y, de regalo, dejo un aforismo de Gil-Albert de plena actualidad en estos tiempos tan revueltos: «Nada me es extraño, pero todo me extraña».
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