Tras negociar con la comisión judicial se ha conseguido una nueva fecha . Decenas de personas se han concentrado esta mañana en la puerta de la calle Garbí, 18 del barrio de Benicalap para pedir la paralización del desahucio de Sole.
A las 9:45 llegaba la comisión judicial y miembros del Sindicat d’Habitatge de Valencia han negociado y el desahucio se ha aplazado hasta el próximo 5 de febrero a las 9:00 de la mañana.
Sole arropada por decenas de vecinos ha conseguido un poco más de tiempo y no tendrá que abandonar la que es su vivienda desde hace seis años.
La mujer se siente “más aliviada “ por los 20 días de prórroga que ha logrado. La asociación de vecinos de Benicalap se ha ofrecido a ayudarle con la tramitación de la Renta de Inclusión Social y a enfrentarse al muro de la Administración que tantas veces ha dejado de escucharla.
La denuncia desde Sindicat d’Habitatge de València
«Es una mujer mayor, recuperándose de una enfermedad grave y no cuenta con una alternativa de vivienda», denuncian desde el Sindicat d’Habitatge de València . Es el caso de Soledad, aunque paradójicamente no esta sola porque desde esta plataforma antidesahucios están dándole apoyo y asesoramiento. Su historia comenzó a circular a través de redes sociales y fue saltando de whatsapp en whatsapp.
Su biografía
La biografía de esta mujer está plagada de infortunios. Una separación complicada, un cáncer de mama -«del que sigo yendo a revisión»- y un contrato de alquiler vencido son una combinación que cuesta remontar. «Yo sé que el piso es del propietario y por supuesto que lo puede vender. Sólo pido que me dejen un poco de tiempo para encontrar otro lugar en el que vivir», explica mientras rompe a llorar.
Trabaja a turnos en el sector de la limpieza y su nómina apenas supera los mil euros mensuales. «Mi empresa se está portando muy bien, me ha ofrecido ayuda psicológica, el asesoramiento de una trabajadora social e incluso ayuda económica para comida, aunque yo no necesito dinero para comer» porque además, compagina su trabajo en la compañía con el cuidado de una mujer mayor por las tardes.
No ha dejado de buscar piso, su rutina consiste en trabajar, cuidar de su hijo y meterse en portales inmobiliarios. Durante 2025 «con mi certificado de vulnerabilidad» y amparándose en las medidas del denominado ‘escudo social’ continuó en la casa. Hasta ahora.
Un dudoso consejo del abogado
Sole firmó el contrato de alquiler de su piso de Benicalap en septiembre de 2019, con una duración de 5 años. Sin embargo, el propietario del piso le anunció que quería vender el inmueble en noviembre de 2023, es decir, 10 meses antes de que finalizara el acuerdo. «Me dijo que debía abandonar la casa en febrero de 2024, pero mi contrato aún tenía siete meses más de contrato, hasta septiembre». Tras este anuncio, que le dejó profundamente inquieta consultó «por teléfono» con un abogado que le dio un consejo bastante dudoso.
El propietario de la vivienda la denunció y en diciembre de 2024 vivió el primer amago de desahucio. Recurrió y con la ayuda de una asistenta social logró que s eparalizara el desahucio. Mientras tanto, ella se recuperaba de un cáncer de mama que aún le ha dado algún susto y «todo han sido noes de la Administración».
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