El doctor José Abellán es cardiólogo clínico e intervencionista en el Hospital Santa Lucía de Cartagena, pero sus conocimientos sanitarios no se quedan solo en la consulta. A través de su cuenta de Instagram, @doctorabellan, trata de divulgar sobre la incidencia de nuestros hábitos en nuestra salud y, en concreto, en la de nuestro corazón. En esta ocasión, Abellán da un repaso por los temas que con más frecuencia golpean la Región de Murcia: contaminación, salud mental y alimentación.
¿La contaminación del aire en ciudades como Murcia o Cartagena tiene un impacto real en el corazón?
Solemos pensar que la contaminación nos afecta a nuestra salud porque da problemas pulmonares, incluso cáncer, porque parece que inhalamos tóxicos y es lo que solemos asociar. Pero la primera enfermedad que crece por la exposición crónica al aire contaminado es la enfermedad cardiovascular.
Después de pasar el primer filtro, que son los pulmones, lo siguiente es el árbol circulatorio, las arterias. Allí, los tóxicos, los metales pesados y el material particulado pequeño y microscópico actúan como irritantes directos para las arterias. Esto puede causar pequeñas heridas que con el tiempo se convierten en placas de colesterol y dan lugar a la enfermedad cardiovascular.
La exposición crónica a aire contaminado es un factor de riesgo cardiovascular clarísimo, según la Organización Mundial de la Salud. Además, picos de contaminación aguda pueden aumentar ligeramente el riesgo de sufrir un infarto en ese momento si somos personas vulnerables.
Usted relacionó las balizas V16 y los marcapasos: ¿Cuál es el riesgo y qué deberían hacer las personas con dispositivos cardíacos?
Las personas con marcapasos o desfibriladores dependen de estos aparatos para vivir y se les instruye para que los tengan alejados de campos magnéticos potentes. La baliza, por ejemplo, suele tener un imán potente para pegar al techo del coche.
Estos aparatos no se rompen al acercar un imán potente, sino que se ponen en «modo magnético». Es decir, explicado de manera sencilla, se vuelve «sordo» al corazón. Esto nos puede servir durante intervenciones quirúrgicas o cuando programamos los marcapasos en la consulta o en el hospital. Pero no queremos que un paciente que está en su casa se le vuelva «sordo» su corazón.
¿Hay otros aparatos cotidianos que puedan interferir con el corazón y no lo sepamos?
Los microondas o las cocinas de inducción también generan campos, que conviene mantener a distancia del implante. Por eso, recomendamos que cuando cocinen en un lugar así, que no acerquen demasiado el pecho, o que no se quede muy cerca cuando esté funcionando el microondas.
¿El estrés y la ansiedad pueden provocar problemas cardíacos reales?
El problema del estrés y la ansiedad no está en el estrés agudo. Está en someternos a estrés y ansiedad de manera crónica. Nuestro cuerpo está perfectamente preparado para responder a episodios en los cuales tengamos que correr, tengamos que trabajar mucho, pero cuando esto es nuestro día a día, nuestro organismo, pues se regula un poco y es cuando ahí puede enfermar.
En nuestra Región, mal que nos pese, son típicos los embutidos, que son carnes procesadas, declaradas cancerígenas
Una respuesta estresora continua mantiene activadas funciones del cuerpo que nos preparan para sobrevivir: más frecuencia cardíaca, más pulsaciones, más presión arterial, que nos vuelve resistentes a la insulina. Esto ayuda a que los músculos y el cerebro no les falte energía, pero si se mantiene crónicamente puede provocar aumento de la presión arterial, hipertensión, aumento de la resistencia a la insulina, diabetes mellitus y más riesgo de arritmia.
Cada vez dormimos peor: ¿Qué le pasa al corazón de una persona que no descansa como debe?
Algo derivado del estrés y la ansiedad puede ser el insomnio, algo que agrava el riesgo de infarto, tanto cardíaco como cerebral. Estamos adaptados a vivir en un planeta con ciclos, somos animales, somos seres diurnos, estamos hechos para descansar por la noche. Hoy en día no tenemos por qué irnos a dormir en cuanto se pone el sol, porque tenemos modos de sobrevivir distintos.
De hecho, forzamos nuestra vida a vivir de noche. Esto provoca que nuestro organismo esté descolocado, esté desadaptado hacia lo que él espera y con el tiempo supone una hiperactivación de los sistemas. Necesitan un periodo de reparación y de descanso para funcionar bien.
En un lugar como la Región, donde la dieta mediterránea es clave, ¿qué error alimentario ve más a menudo en sus pacientes?
Creemos que hacemos una dieta mediterránea cuando en realidad somos de las sociedades que más ultraprocesados se meten en la boca. El desayuno está plagado de galletas y bollería… En nuestra Región, mal que nos pese, son típicos los embutidos, que son carnes procesadas, declaradas cancerígenas por la Organización Mundial de la Salud. Son alimentos que nos enferman. Lo siento por las personas que se dedican a esto, pero es que no son saludables.
¿Hay algún alimento típico de la Comunidad que sea mucho peor para el corazón de lo que piensa la gente?
No, al contrario. En la Región somos la huerta de España y de Europa, tenemos la capacidad de ser la alimentación más sana del mundo: tenemos pescado, aceite de oliva, huerta… No sé que más necesitamos. Esto nos permite tener la alimentación más sana del mundo. Por ejemplo, el brócoli, en Lorca, es una maravilla, es una bomba de nutrientes, pero nos empeñamos en comer bollería, magdalenas o embutidos.
Si tuviera que dar un solo consejo para cuidar el corazón que la gente no suele seguir, ¿cuál sería?
Movernos más. El ejercicio es importante, pero moverse más en la vida diaria tendría un impacto enorme en la salud. El mundo tendría muchos menos infartos si no cogiéramos tantos ascensores. Caminar, pasear en la naturaleza o con amigos antes que estar todos los días sentado, coger ascensores, movernos poco… Por supuesto que es necesario el ejercicio, pero solo con movernos más estaríamos haciendo muchísimo a nuestra salud.














