«La estabilidad y la certidumbre son cualidades que, cuando existen, suelen pasar desapercibidas y darse por sentadas. Solo adquieren verdadera relevancia cuando faltan». Felipe VI no se refirió este miércoles a la operación militar de EEUU en Venezuela, como hizo el pasado viernes en una reunión con todos los embajadores de España en el mundo, cuando pidió que se respete la soberanía nacional del país latinoamericano, ni tampoco quiso entrar en las últimas amenazas de Donald Trump a Groenlandia e Irán. El jefe de Estado inauguró el Spain Investors Day, unas jornadas económicas organizadas desde hace 16 años en Madrid, y en su discurso reivindicó España como una economía abierta, previsible y firmemente alineada con el proyecto europeo y el multilateralismo. Un mensaje de estabilidad dirigido a un auditorio internacional en un momento de máxima incertidumbre global.
El Rey lamentó que estén reapareciendo prácticas que se creían superadas, mientras “las lecciones del siglo XX, que parecían sólidas y ampliamente compartidas, comienzan a debilitarse con rapidez”. Frente a ese escenario, el jefe del Estado situó la estabilidad y la certidumbre como factores clave para atraer inversión en una sala llena de ejecutivos de multinacionales y de las principales empresas españolas. Recordó que los proyectos empresariales se desarrollan a largo plazo y que, por ello, España mantiene su apuesta por la apertura “no como una vulnerabilidad, sino como un activo estratégico”.
El discurso tuvo un marcado acento europeísta. Felipe VI subrayó que España está “firmemente anclada en la Unión Europea, plenamente comprometida con el mercado único, la seguridad jurídica y el marco estable que este proporciona”. Esa pertenencia, añadió, se articula junto al multilateralismo y la cooperación como principios rectores de la política exterior, una combinación que refuerza la previsibilidad del país frente a la «inestabilidad» internacional.
Fortaleza del sector turístico
Junto al eje europeo, el Rey destacó los vínculos con América Latina, una región con la que España mantiene “profundas relaciones históricas, sociales, económicas, políticas y culturales”. Ni una mención concreta a Venezuela ni tampoco Colombia o México, pese que estos dos últimos países también han entrado estos días en la larga lista de amenazas de Trump. A ese posicionamiento exterior, el jefe de Estado sumó la fortaleza del sector turístico, tras consolidarse España como el segundo mayor destino del mundo, con “cerca de 100 millones de turistas procedentes de todos los continentes” en el último año.
Felipe VI también puso el acento en los buenos resultados de España en el terreno de las exportaciones, «alcanzando niveles récord de exportaciones, los más altos de su historia». «Nunca antes habíamos contado con tantas empresas exportadoras como en la actualidad», afirmó. El Rey defendió que las empresas internacionalizadas son más resistentes a los ciclos económicos, generan empleo más cualificado y estable y muestran una mayor capacidad de innovación. También subrayó los efectos positivos de arrastre que produce la internacionalización sobre el conjunto de la economía, desde la transferencia de conocimiento hasta la mejora de la productividad.
Felipe VI cerró su intervención reivindicando la apuesta histórica de España por la apertura al mundo, “no solo como motor de su economía, sino también como fuente de prosperidad y bienestar”, y recordando que los inversores extranjeros “son más que bienvenidos en España”.
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