Algunas personas pueden presentar síntomas de embriaguez sin haber ingerido una sola gota de alcohol: los científicos han descubierto que, en casos poco frecuentes, determinadas bacterias intestinales son capaces de producir etanol dentro del organismo, elevando el nivel de alcohol en sangre y provocando cuadros clínicos desconcertantes.
Un equipo internacional de investigadores liderado por la red de hospitales Mass General Brigham, en Estados Unidos, identificó en un nuevo estudio publicado en la revista Nature Microbiology los mecanismos por los cuales, en algunos casos raros, microbios del intestino pueden producir niveles de etanol que provocan episodios de intoxicación en personas que no han consumido alcohol. Esta condición es conocida como síndrome de autofermentación intestinal.
Los hallazgos aportan evidencias experimentales que explican por qué algunos pacientes registran niveles elevados de alcohol en sangre sin beber. Los científicos estudiaron a un conjunto de 22 pacientes con el síndrome y a 21 convivientes sanos. Al cultivar muestras de heces de los pacientes durante brotes de síntomas, los investigadores observaron que las comunidades microbianas de esos cultivos producían cantidades significativas de etanol in vitro: además, esa capacidad fermentativa se reducía tras el tratamiento con antibióticos en algunos casos.
Bacterias intestinales y embriaguez: la base microbiana
Estos resultados apoyan la idea en torno a que existe una base microbiana y metabólica clara detrás de los episodios. El estudio identifica además especies bacterianas y rutas metabólicas concretas implicadas en la producción de alcohol. Entre los microbios asociados se incluyen bacterias intestinales como Klebsiella y Escherichia coli. También se hallaron otras especies que portan genes y vías bioquímicas capaces de convertir sustratos intestinales en etanol, a través de fermentaciones mixtas y otras rutas químicas.
De acuerdo a una nota de prensa, el avance abre caminos terapéuticos: además de tratamientos con antibióticos para reducir la carga de microbios productores de alcohol, se sugiere que el trasplante fecal podría ser una opción para restablecer una microbiota sana en casos resistentes o recurrentes. Los investigadores destacan que se trata de un cuadro poco frecuente y aún poco comprendido, por lo cual se requerirán nuevos ensayos clínicos para validar futuras intervenciones.
Referencia
Gut microbial ethanol metabolism contributes to auto-brewery syndrome in an observational cohort. Cynthia L. Hsu et al. Nature Microbiology (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41564-025-02225-y
Autofermentación intestinal: hallazgos y dudas
En ese sentido, según informa Science a partir de distintos especialistas consultados, que no formaron parte del estudio, aunque la nueva investigación es muy sólida todavía deja grandes lagunas en la comprensión del síndrome de autofermentación intestinal. Incluso con años de seguimiento de los voluntarios, los investigadores no hallaron ninguna prueba irrefutable que pudiera explicar por qué los pacientes desarrollaron la enfermedad.
Sin embargo, el estudio halló una asociación entre los niveles de acetato en las heces y la concentración de alcohol en sangre, una pista importante sobre cómo los metabolitos microbianos se relacionan con la fisiología del huésped y la intoxicación clínica. Estos marcadores podrían facilitar en el futuro un diagnóstico más fiable en pacientes con episodios inexplicables de embriaguez.













