Distintos son los frentes que tiene abiertos Donald Trump, algunos de ellos provocados por él mismo y que, aunque despiertan igualmente polémica, a su vez reducen la exposición mediática de otros asuntos que cuestionan en gran medida su figura, como sería su vinculación al magnate Jeffrey Epstein. Los movimientos que el presidente de Estados Unidos en este inicio de año están muy lejos de quedar exentos de polémica, hallando ahora, además de su agresiva y preocupante política internacional, un enfrentamiento directo con el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Jerome Powell.
En varias ocasiones, Trump se ha mostrado especialmente crítico con Powell, con el que ha venido manteniendo tensiones por sus negativas bajar los tipos de interés al ritmo que el presidente de EEUU desea, argumentando el mandatario que la política monetaria necesita ser más agresiva para estimular la economía. En este tiempo, Powell se ha defendido señalando que sus decisiones se basan en datos económicos, no en demandas políticas.
No obstante, la tensión ha escalado de forma especial después de que el presidente de la Reserva Federal comunicara que está siendo foco de una investigación del Departamento de Justicia relacionada con su testimonio ante el Congreso del pasado junio sobre la renovación multimillonaria de la sede del organismo. Una investigación que Jerome Powell ha enmarcado en «las amenazas y la presión constante» de la Administración de Donald Trump.
En este contexto, el presidente de la Reserva Federal Powell aseguraba mantener un «profundo respeto por el Estado de derecho y la rendición de cuentas», si bien consideraba la investigación en su contra como una «acción sin precedentes» de Washington, que «debe verse en el contexto más amplio de las amenazas y la presión constante del Gobierno».
Ante esta situación, los principales banqueros centrales internacionales, incluida Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, o Pablo Hernández de Cos, como director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), han expresado este martes su apoyo a Jerome Powell y la institución que dirige.
«La independencia de los bancos centrales es fundamental para la estabilidad de precios, financiera y económica, en beneficio de los ciudadanos a quienes servimos», señala el comunicado conjunto, respaldado también por Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra; Erik Thedéen, gobernador del Riksbank de Suecia; Christian Kettel Thomsen, presidente del Consejo de Gobernadores del Danmarks Nationalbank; Martin Schlegel, presidente del Consejo de Gobierno del Banco Nacional Suizo; Michele Bullock, gobernadora del Banco de la Reserva de Australia; Tiff Macklem, gobernadora del Banco de Canadá; Chang Yong Rhee, gobernador del Banco de Corea del Sur; y Gabriel Galípolo, gobernador del Banco Central de Brasil.
Asimismo, además de Pablo Hernández de Cos, también suscribe el comunicado en apoyo de la independencia de la Reserva Federal estadounidense, el presidente del Consejo de Administración del Banco de Pagos Internacionales (BIS), el francés François Villeroy de Galhau.
La declaración conjunta defiende que es fundamental preservar dicha independencia, con pleno respeto al Estado de derecho y la rendición de cuentas democrática y afirma que el presidente Powell ha desempeñado su cargo «con integridad, centrado en su mandato y con un compromiso inquebrantable con el interés público», a lo que añaden que «para nosotros, es un colega respetado, muy estimado por todos los que han trabajado con él».
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