Una llamada de auxilio ha llevado a Bahar y a Çağla hasta la casa de Evren. Naz decía que estaba encerrada en una habitación y que tenía miedo. Y lo que han encontrado al llegar ha sido un caos.
Nada más entrar, han visto la casa revuelta y a Evren completamente fuera de sí. Estaba gritando que todo era mentira, que Naz estaba manipulando a todos y que él ya no podía aguantar más.
Bahar, al ver a Naz embarazada y tan asustada, le ha plantado cara. Le ha dicho que no tiene sentido perder el control así y que no puede tratar a una mujer en su estado de esa manera. Pero Evren no ha parado. Ha insistido en que Naz tiene que salir y decir la verdad.
Cuando la mujer por fin ha abierto la puerta, ha salido llorando y pidiendo que se la llevaran. Y ahí Evren la ha acusado de haber mentido desde el principio. Ha dicho que se quedó embarazada en una clínica, que luego fue a su casa diciendo que el bebé era suyo y que, además, había tomado hierbas para alterar los análisis y ocultarlo.
Bahar se ha quedado helada, pero aun así no ha querido escuchar más en ese momento. Para ella, una cosa estaba clara: da igual quién sea el padre, lo que estaba haciendo Evren era una locura. Así que ha cogido a Naz y se la ha llevado a su casa.
¿Cuánto tiempo más podrá la chef ocultar la mentira? La verdad, esta vez, ha explotado y a Naz no le quedan más cartas por jugar.













