Robert Kiyosaki, el popular autor de «Padre Rico, Padre Pobre», ha vuelto a agitar el debate sobre los metales preciosos con un mensaje en X (antes Twitter) en el que celebra el aumento del precio de la plata y, a la vez, lanza un recordatorio clásico para inversores: la euforia y la codicia suelen ser malas consejeras.
El tuit —directo y con su estilo habitual— resume su tesis en pocas líneas: con la plata por encima de 80 dólares, Kiyosaki afirma que «no es tarde» para comprar, y añade que él seguiría comprando hasta 100 dólares antes de «esperar y ver» qué ocurre.
¿Qué está diciendo exactamente (y qué no)?
El mensaje tiene dos capas.
Primera capa: entusiasmo. Kiyosaki interpreta el salto por encima de los 80 dólares como confirmación de su narrativa de años: la plata (como el oro) actuaría como refugio frente a inflación, deuda y pérdida de poder adquisitivo de las monedas fiduciarias.
Segunda capa: prudencia. Justo después de animar a comprar, remata con una frase que en mercados se repite como mantra:
“Pigs get fat. Hogs get slaughtered.”
Traducido libremente: quien invierte con paciencia puede ganar; quien se deja llevar por la avaricia suele acabar mal. Es decir: sí al impulso, pero ojo con perseguir el precio sin plan.
La clave del «compraría hasta 100 y luego esperaría»
Ese «hasta 100» funciona como línea psicológica. No implica que el precio vaya a llegar (o que deba llegar), sino que Kiyosaki está describiendo un enfoque por tramos:
- Entrar mientras el movimiento sigue vivo (sin obsesionarse con «llegué tarde»).
- Marcar un punto de pausa (cuando el mercado se acerca a un nivel redondo y mediático).
- Reevaluar (si hay continuidad del rally, corrección o giro de tendencia).
En otras palabras: no es un «compre a cualquier precio», sino un «compre con techo mental y luego observe».
Del «no llegas tarde» al miedo a la burbuja: su discurso reciente
Robert Kiyosaki / INFORMACIÓN
El propio Kiyosaki ha alternado en las últimas semanas mensajes de optimismo con advertencias sobre compras por FOMO (miedo a quedarse fuera) y la posibilidad de correcciones bruscas tras subidas rápidas. En otras publicaciones recientes ha llegado a plantear si se estaba inflando una «burbuja» y ha sugerido esperar un posible retroceso antes de entrar con más fuerza.
Ese matiz encaja con la frase final del tuit: celebrar máximos no está reñido con recordar que los mercados castigan el exceso de confianza.
El oro y la plata alcanzan nuevos máximos históricos
Qué debería leer el inversor entre líneas
Más allá del personaje, el tuit pone encima de la mesa tres ideas muy reconocibles en cualquier ciclo alcista:
- El mercado «premia» tener un plan (cuánto compro, hasta dónde, cuándo paro).
- La codicia suele aparecer tarde (cuando el movimiento ya es noticia).
- Las subidas verticales también corrigen (a veces sin avisar).
Y por eso el remate importa tanto como el titular: Kiyosaki anima a participar, sí, pero recuerda que engordar es distinto de atracarse.
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