El director de INFORMACIÓN, Toni Cabot, ha puesto el foco en el estado del estadio José Rico Pérez tras el multitudinario desplazamiento de la afición del Hércules a Murcia para el partido ante el Real Murcia, con unos 5.000 herculanos en la grada.
Cabot subraya, por un lado, que la movilización refleja la dimensión social de un club centenario que va más allá de la categoría en la que compite, sostenido por una afición «de gran ciudad» que mantiene el pulso pese al fútbol de menor nivel. Pero su reflexión apunta sobre todo a la comparación: esos mismos aficionados pudieron comprobar que el Murcia dispone de un estadio moderno y en condiciones, en contraste con el aspecto y el deterioro del recinto alicantino.
Más allá del fútbol, Cabot considera que resulta difícil de asumir que una ciudad como Alicante, que aspira a mejorar su imagen, siga «padeciendo» un Rico Pérez lastrado por la ruina, donde los «lavados de cara» no resuelven ni el deterioro visible ni las carencias de seguridad, situando a la ciudad «en los puestos de cola».
Para acabar con lo que califica como una «calamidad», Cabot reclama una solución estructural: que la Generalitat Valenciana, propietaria del estadio, active el mecanismo definitivo —que, según apunta, pasaría por la venta de la instalación—, actualmente alquilada al Hércules y a su máximo accionista, Enrique Ortiz, hasta 2032. A partir de ahí, pide sin más dilación las obras necesarias para modernizar un recinto llamado a ser símbolo de una gran zona deportiva junto al Castillo de San Fernando, a pocos minutos del centro.
Su conclusión es tajante: la afición y la ciudad «merecen otra cosa», tras años de promesas incumplidas y una espera que considera ya agotada.
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