Irán atraviesa una grave crisis interna marcada por protestas masivas en todo el país, que comenzaron por el deterioro económico (alta inflación, desempleo y caída del nivel de vida) y se transformaron en un desafío directo al régimen.
El gobierno ha respondido con fuerte represión, dejando decenas de muertos, miles de detenidos y denunciadas violaciones de derechos humanos, además de apagones de internet y restricciones a las comunicaciones para frenar la organización y la difusión de información.














