«De sus entrañas ha salido lo más grande que ha dado el toreo», dijo Víctor Hernández al padre de José Tomás durante un brindis en la plaza de toros de Las Ventas, en la pasada Feria de Otoño, en la que volvió a impactar con la extraordinaria verdad de su forma de torear.
El toreo es un oficio de tan difícil práctica que nunca admitió clase media. Ni medias tintas. Con un concepto de marcada línea clásica, sin apenas efectismo y cada vez más centrado en torear con pureza en el sentido más trascendental e idealista que podamos imaginar, con un muletazo que busca longitud y limpieza, Víctor Hernández ha sido el torero revelación del 2025 a través de una tauromaquia que precisamente encaja en el imaginario ‘tomasista’.
Sobre todo, por la colocación y la exposición, por poner el cuerpo por delante del engaño y por crecer sobre esas raíces del ‘tomasismo’, que en su fundamento se usa entre los aficionados para describir una forma de colocarse delante del toro. Más vertical, más cercana, con mayor asentamiento y con la sensación de que el torero ofrece (y se ofrece) a la embestida antes que adornarse.
El argumento ‘tomasista’
Es decir, el argumento ‘tomasista’ dentro del toreo de Víctor Hernández es casi atómico: muslos y femorales expuestas en el cite y los muletazos rematados detrás de la cadera, con una manera de colocarse que recuerda al primer José Tomás, aquel de los años 97-99 que también impactó en San Isidro, especialmente al natural, sobre todo en su tarde de las dos orejas al toro de Alcurrucén que fue el primer aldabonazo como matador en Madrid en 1997 y también aquellas dos orejas al toro de El Torreón un año después.
La mano izquierda y el toreo al natural es el que más le llena a Víctor Hernández / EFE/Borja Sánchez-Trillo
Al igual que demostró José Tomás, Hernández, aunque todavía no le ha llegado la puerta grande de Las Ventas que catapulta definitivamente, ha evidenciado ser un torero de pureza severa, que se apoya en la quietud y el mando para construir un natural profundo y mandón.
Esta clara ascendencia no representa una categoría, sino una continuidad estética y, sobre todo, una ética frente al toro porque el toreo que nace de las entrañas del joven de Los Santos de la Humosa (Madrid) produce esa impresión de riesgo real y de verdad basada en el sitio. Es, en definitiva, luminoso principio, vacilante estirpe, cifra inicial de un dios, recóndito signo que quema en el interior del alma con la llama viva del toreo.
A esa base estética se le suma un componente que explica el impacto mediático que ha tenido esta última temporada. Su compromiso sostenido en plazas como Madrid hizo que el jurado de los Premios Taurinos del Real Casino de Madrid lo distinguiera como ‘torero revelación’ de la feria de San Isidro 2025 tras pasear una oreja frente a los toros del Pilar en una tarde que rozó la puerta grande. Un triunfo que reeditó en Otoño frente a un toro de Fuente Ymbro que también cuajó al natural, paseó una oreja y fue herido de gravedad en un quite.
El toreo al natural
El propio torero lo verbaliza: siempre asegura –lo hizo en el podcast ‘Cargar la suerte’ de Levante-EMV– tener facilidad con la mano izquierda y que el toreo al natural es el que más le llena, además de que el compromiso es la base de su toreo tan puro.
Siempre ha sido ley en la fiesta de los toros que el interés de los públicos se centrara en dos o tres figuras, acompañadas por una media docena de buenos toreros complementarios. Ahí ha entrado ahora el joven Víctor Hernández, aun siendo un torero de ilusionante futuro, tiene ya un papel importante este año de la mano de su nuevo apoderado Miguel Abellán, con el debut en la Feria de Fallas con la ganadería de Santiago Domecq el martes 17 de marzo junto a Miguel Ángel Perera y Marco Pérez.
Una fecha especial
Una fecha que también será especial porque la divisa que pasta en la finca ‘Garcisobaco‘ de Jerez de la Frontera, situada en el Parque Natural de los Alcornocales regresará a la plaza de toros de València tras su histórico indulto al toro ‘Escondido’ en la Feria de Julio de 2024 de manos de Román Collado, el cuarto indultado en València, el segundo en la Feria de Julio
Su nombre alzó el vuelo tras resultar triunfador de la Copa Chenel en 2024, una fractura lineal en el cráneo esta temporada sufrida en dura cogida el 21 de junio en la plaza de toros de Torrejón de Ardoz no le dejó sin torear en Pamplona. Su próximo debut en la Feria de Fallas y su sitio en tardes como la Beneficencia en Las Ventas junto a Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey debe marcar el camino de un año de consolidación en las grandes ferias. Víctor Hernández anda entre el bautismo de figura emergente y el salto definitivo al poder. Condiciones tiene de sobra.
DOS DEBUTS QUE MARCAN EL CAMINO DE HERNÁNDEZ
Alejandro Talavante impactó sin contemplaciones en su debut en la Feria de Fallas de 2007: cortó dos orejas a un toro de Núñez del Cuvillo, en un cartel con Vicente Barrera y Morante, y fue el inició de su ascenso en dos ferias mayores como Madrid, cuando salió a hombros en su confirmación de alternativa, y en Sevilla, cuando conquistó la Puerta del Príncipe el 23 de abril de 2007. Nueve años después, las Fallas volvieron a servir de plaza de lanzamiento, esta vez para un torero que ya traía ruido de fenómeno como Andrés Roca Rey. Su debut en la feria josefina fue en 2016, en un mano a mano con Talavante frente a toros de Victoriano del Río y el peruano se marchó con tres orejas en su esportón en una tarde nada fácil. Ese mismo 2016, Roca Rey logró su primera puerta grande como matador en Las Ventas en su confirmación.
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