Un punto plausible, incluso admirable, o un punto sin más, insuficiente. Envueltos en este dilema, se marcharon los 25.000 espectadores que asistieron al Gran Canaria, también los del Dépor, después de un partido entre dos candidatos al ascenso que se neutralizaron hasta casi el conformismo.
Se notó en exceso el debate entre la ilusión por ganar y el miedo a perder del que resultó un empate necesario, pero insuficiente. Otra jornada en la que los equipos del pelotón cabecero parecen empeñados en no hacerse daño. Solo así se explica que derrapen sin mayores consecuencias Almería y Racing frente al colista y el penúltimo. La escasa diferencia de puntos entre los aspirantes a Primera habla tanto de igualdad como de falta de pujanza. Igualdad no es sinónimo de excelencia.
A la vista de las jornadas precedentes, se puede entender que el conjunto amarillo acabara rascado y el blanquiazul, aliviado. Venían en rachas muy distintas. Los locales, con ocho puntos de los últimos doce; los visitantes, con tan solo uno en el mismo tramo después de cuatro jornadas sin ganar, pese a lo cual se han sostenido en la zona noble gracias a la irregularidad general.
Si el fútbol es un estado de ánimo, como proclamó Valdano, una UD solvente, aun a secas, tenía que haberse aprovechado de un Dépor menguante. Y así pareció que iba a suceder durante el primer cuarto de hora, incluido remate el palo de Jesé, ante la impavidez gallega. Pero, como este negocio (perdón, deporte) no siempre responde a rachas ni sensaciones, Villares se aprovechó de una nueva indecisión de Horkas en un centro lateral para romper la lógica y la inercia. El croata, que tuvo otra actuación heroica, evidencia en esas jugadas su talón de Aquiles, pese al 1,90 desde el que otea el juego.
Pero, si algo resulta admirable en el conjunto esculpido por Luis García es la solidez, de juego y de ánimo. Así, poco después Jesé, en estado de gracia, forzó un penalti malogrado por su alter ego Viera y anotó la igualada en apenas diez minutos.
La segunda parte fue un ejercicio de hipotensión, como acostumbra esta UD, aunque esta vez sin marcador favorable. Pareció que ambos equipos daban por bueno un puntito que mantiene a los locales en segundo puesto y permite a los deportivistas escalar momentáneamente al cuarto. Qué cosas las de esta Segunda.
Quedaron, eso sí, algunos mensajes cifrados. El entrenador, salvo Jesé durante los minutos que aguanta físicamente, no confía en los delanteros centros de la plantilla. Ya lo había dejado claro con Mata y Cardona. Ahora da la impresión de que lo insinúa con Lukovic, que quedó en la banda, pese a cómo iba el marcador. Que Pedrola reemplazara a Jesé da que pensar, por más que Ale García pueda aparecer en el eje del ataque.
Pues un enero que se iniciaba en Zaragoza cuesta abajo con comodidad ahora se allana. Contra el líder Racing, toca la próxima semana despejar dudas. O no.














