Tenía esperanzas en 2026. No por mí, sino en general. Ahora veo que nos hemos despertado en un mundo mucho peor en este año, en el que el imperialismo de Trump está desatado y no parece tener límites, en el que las órdenes de arresto a personas «diferentes» (simplemente por ser queer o supuestamente indocumentadas) se salda con la muerte.
No viajéis a EEUU, haced boicot a sus empresas. No dejéis que vuestro dinero financie de manera directa o indirecta las ansias totalitarias de este tirano. Y no sólo lo pido yo: cada vez más miembros de la Administración estadounidense se están posicionando así. También ellos tienen miedo. Saben que para él la rendición de cuentas a la Cámara previa a un ataque militar de semejantes proporciones al que llevó a cabo en Venezuela para su aprobación, obligatoria según su Constitución, no significa nada. Se cree por encima del bien y del mal; para él el derecho internacional no sólo es una patraña sino que a lo que concierne en el ámbito nacional ha hecho del ICE su milicia personal duplicando su presupuesto. Así, milicias con el rostro tapado matan a estadounidenses sin necesidad de explicaciones, vulnerando sus derechos.
De hecho, cada vez más miembros de la Administración hacen un llamamiento a todas las unidades especiales, como el Ejército, CIA, ICE, FBI… y les recuerdan que pueden negarse a seguir las órdenes que sean contrarias a lo establecido en la Constitución de EEUU. Pero, ¿imagináis acaso qué sería de ellos si se plantan? ¿Quién les garantiza que no matarían a sus familias, a ellos mismos, que harían de su vida un infierno… si ya lo está haciendo Trump con aquellos que considera que se salen de lo que a él le parece «su propia moralidad»?
Mientras, el resto de la comunidad internacional teme hasta condenar lo que ha hecho en Venezuela. Por no hablar de plantarle cara directamente… Quizá saben que no temería en pulsar un botón y hacer desaparecer cualquier país de la Tierra. Su capacidad armamentística actúa como disuasoria. Pero, ¿de verdad sólo nos queda pasar por el aro? Yo sé que el deber de nuestros dirigentes políticos es velar por nuestra seguridad pero… en lo que a mí respecta, le doy permiso a Sánchez para que se plante y lo confronte. Al menos nuestra vida tendría algún fin: decir «no» a un tirano, expresar que nos quedan otras opciones que simplemente observar y asentir, impertérritos, a lo que a este señor se le ocurra hacer. ¡Ah, y Rusia ha vuelto a atacar Ucrania con misiles y señala a Polonia como próximo objetivo! Qué agreste se nos ha quedado 2026 nada más empezar. ¿Cómo pensar así, con este panorama, en sobrevivir a él sólo 10 días después?
*Escritora












