La victoria del Levante ante el Sevilla, balsámica como pocas, es la razón y el motivo por el que los granotas sueñan con permanecer en Primera División. Son tres puntos de diferencia con la salvación con dos partidos menos, por lo que los ánimos son radicalmente diferentes a los que se respiraban al final de 2025. El 2026 infunde optimismo, ganas de revertir la situación e ilusión por conseguir todo lo que se sueña en Orriols: un año próspero, pero donde el crecimiento sea bañado en el oro sobre el que navegan los equipos que compiten contra los mejores. Una vez que cortan dinámicas negativas, la euforia es inevitable. Siempre se pensará que los brotes verdes encadenan victorias, pero, lejos de escenarios de fantasía, Luís Castro pide prudencia y, sobre todo, no perder la perspectiva.
Dentro del contexto que vive el Levante, menos crítico que hace una semana, los partidos se convierten en finales. Y más, en una Primera División cargada de igualdad, donde cada detalle tiene consecuencias y en la que los integrantes de la misma no dan su brazo a torcer. Demasiado lo han permitido los levantinistas, cuya tendencia, condenada al descenso hasta que pisó el Ramón Sánchez Pizjuán, cotiza, por fin, al alza. No obstante, para ver el vaso medio lleno, y visualizar un futuro con garantías de permanencia, todo pasa por cortar el mal fario que pesa esta temporada sobre los lomos del Ciutat de València. Ningún triunfo se registra en las profundidades del coliseo de Orriols esta temporada y, según las emociones que se despertaron el curso pasado en su territorio, parece incomprensible.
Ryan, de rodillas, tras recibir un gol del Celta / LaLiga
Pese a ello, Castro busca abandonar los fantasmas del pasado, tal y como sucedió en Sevilla. “Si hubiera mirado lo que ha pasado antes habríamos ido a Sevilla de una forma diferente. Los últimos años habíamos perdido en Sevilla. Hemos ganado de una forma clara. No voy a mirar lo que ha pasado en el campeonato antes de este partido. Afrontamos el partido como una final y tenemos que jugar como tal. Si damos el máximo por el club, pase lo que pase estaremos tranquilos”, dijo el luso en rueda de prensa. Enfrente estará un Espanyol que, con 33 unidades en su casillero y en quinta posición, vive una de sus temporadas más ilusionantes de los últimos años, inmerso, desde el inicio, en la pelea por jugar competición europea. No obstante, la derrota en el derbi frente al Barça, sufrida en los últimos minutos después de un cara a cara titánico, tocó la moral de un conjunto habituado a marcar tendencia de la mano de Manolo González, uno de los entrenadores mejor valorados de la categoría.
Con Paco Cortés… y con Etta
De dicho revés debe crear el Levante la oportunidad de salir a flote para acabar una semana donde sus oficinas ya han experimentado movimientos: Paco Cortés, cortando su cesión en la Cultural y Deportiva Leonesa, refuerza el extremo y Jorge Cabello, con billete de regreso asegurado, se marchó, en calidad de prestado, al Mirandés para no limitar las condiciones de un central llamado a ser el guardián de la defensa granota. Con Koyalipou volviendo a los entrenamientos, la novedad reside en Etta Eyong, quien volvió a València tras finalizar su participación en la Copa África con Camerún para unirse al ejército de Luís Castro. Cualquier ayuda es poca para salvar a un Levante que quiere tumbar al Espanyol para poder ver de frente a la salvación.













