El Tribunal Supremo asignará un abogado de oficio al exministro José Luis Ábalos si a lo largo de esta semana no encuentra un nuevo letrado que le auxilie en el frente judicial abierto contra él en el Tribunal Supremo. La labor en su defensa del exfiscal de la Audiencia Nacional Carlos Bautista no ha llegado a durar ni tres meses –asumió su representación el pasado 16 de octubre-, y fuentes del bufete al que pertenece, Chabaneix Abogados, han justificado la renuncia a la defensa del exministro por «discrepancias contractuales» concretadas en motivos económicos, es decir, al impago de los honorarios por parte del diputado suspendido que actualmente cumple prisión preventiva.
Fuentes de este bufete han señalado que solamente la preparación del escrito de defensa frente al juicio que se celebrará en los próximos meses contra Ábalos por la primera pieza del caso Koldo ha supuesto unas 100 horas de trabajo. Pese a la renuncia a seguir defendiéndole, Bautista presentó su informe en tiempo y forma, incluyendo una pericial para contrarrestar la auditoría realizada por su sucesor en Transportes, Óscar Puente. En este escrito, personajes de la talla de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, junto con los ministros Ángel Víctor Torres y Fernando Grande-Marlaska, aparecen en la lista de solicitud de testigos.
El anterior abogado de Ábalos, el histórico Aníbal Álvarez –con perfil mediático tras haber representado al asesor urbanístico en Marbella (Málaga) Antonio Roca en el caso Malaya y a policías implicados en los casos Gal y Kitchen- alegó «diferencias irreconducibles» para abandonar su defensa a mediados del pasado mes de octubre. Se trataba del primer defensor elegido por Ábalos después de que la causa que comenzó a instruir contra su ex asesor Koldo García en la Audiencia Nacional escalara al Supremo.
Las discrepancias con Álvarez se concretaban en la negativa del ex secretario de Organización del PSOE a alcanzar un pacto con la Fiscalía Anticorrupción o abandonar el escaño con el fin de perder su condición de aforado ante el Supremo. Ello habría supuesto el traslado de la causa a la Audiencia Nacional, evitando llegar tan pronto al banquillo por la primera de las piezas que se juzgará, relativa al «pelotazo» en los contratos de mascarillas en Transportes.
El empresario Víctor de Aldama comparece ante la comisión no permanente de investigación en el Parlament balear, a 20 de mayo de 2024, en Palma de Mallorca, Mallorca, Baleares (España). / Isaac Buj – Europa Press – Archivo
La cuestión es que la defensa del exministro, a no ser que este encuentre pronto a un abogado que además acceda a llevarle gratuitamente (pro bono), puede acabar en manos de un abogado de oficio. El pasado jueves, el instructor de la causa en el alto tribunal, Leopoldo Puente, admitió la renuncia de Bautista y dio cinco días a Ábalos para designar nueva representación letrada, con expreso apercibimiento de que, en caso de no hacerlo, se procederá al nombramiento de un representante de justicia gratuita.
Vista y juicio
La situación es delicada si se tiene en cuenta que el próximo jueves, 15 de enero, está señalada la vista solicitada en su día por Bautista contra la orden de ingreso en prisión de Ábalos –acordada el pasado 27 de noviembre–, a lo que se añade el próximo señalamiento del juicio contra él por esta primera parte del caso Koldo, en la que Anticorrupción pide para el exministro una condena bastante alta, de 24 años de cárcel. Además, el Supremo continúa la instrucción de la pieza separada relacionada con la adjudicación de obras públicas.
La legislación española en materia de defensa no deja desasistido al exministro e incluye responsabilidad para quien hasta ahora ostentaba su defensa. Así, y aunque se tiene por renunciado, el Supremo ha advertido a Bautista que deberá comparecer en defensa de Ábalos el próximo jueves para sustanciar el recurso de apelación que presentó contra el, salvo que renuncie a la celebración de dicha vista. Fuentes del despacho han señalado a este diario que era algo que Bautista ya tenía previsto, y lo consideran algo «normal».
El Supremo estima que, pese a la ruptura de Ábalos con sus abogados, suspender la celebración para señalamiento de la vista contra la prisión en una fecha posterior le causaría un grave perjuicio. Diferentes expertos consultados por este diario consideran que lo ocurrido con Ábalos, si bien no habitual, es bastante común en la práctica diaria de los despachos de abogados, y que todos tienen normalmente asumido que, en principio, está prohibido renunciar cuando hay una vista tan solo dos o tres días más tarde.
Sobre el caso de Ábalos, los expertos coinciden en que el asunto de la prisión es urgente y no debe retrasarse. En cuanto a los impagos, cuando se dan estos casos los abogados optan a veces por fijar plazos para facilitar los cobros, aunque en la mayoría de las ocasiones, si no se tiene mucha confianza con el cliente en cuestión, se opta por cobrar una provisión de fondos por adelantado.
Por adelantado
Así lo señalaba en la red social X el también fiscal en excedencia José Antonio Frago, quien representó recientemente a una asociación de fiscales en el juicio que se celebró contra el fiscal general del Estado. «Evita convertir al abogado en cobrador del frac, estando al diseño y ejecución de la estrategia y no crea situaciones como esta, en la que un abogado va a tener que asumir una defensa de un asunto muy complejo con un par de meses y constreñido por el escrito de defensa que ha dejado otro hecho», explica en el mensaje en la citada red social. «Trabajar gratis no nos gusta tampoco a los abogados», señala a esta redacción otro letrado habitual en causas de relevancia pública.
A la hora de reclamar las cantidades que se adeudan, pueden hacerlo por vía judicial como cualquier incumplimiento contractual, e incluso añadir la jura de cuentas en la causa concreta en la que se ha producido el embargo para reclamar su cobro si hay condena y embargo de bienes. La cuestión es más complicada en casos de corrupción en los que habitualmente ya ha habido embargos preventivos a cuenta de cantidades malversadas.
En el caso de Ábalos, los abogados consultados reconocen que el nuevo letrado que se haga con el caso no tendrá una situación cómoda, porque está a punto de salir el primer juicio y «hay que estudiar mucho en muy poco tiempo». En cuanto a la estrategia procesal, el futuro abogado del exministro de Transportes no tendrá por qué asumir todo lo que haya previsto su antecesor, ya que antes del juicio o incluso en las primeras jornadas, coincidiendo con la fase de cuestiones previstas, puede renunciar a testigos o proponer otros nuevos.
La renuncia es un derecho de cualquier abogado, no hay limitación estatutaria ni deontológica, salvo que se cree indefensión. Dan igual los motivos que pueden ser desde económicos, a que quiere jubilarse, que no esté cómodo con el cliente etc. Luego, las normas procesales pueden llevar a un juez a considerar que existe táctica dilatoria o quebrantamiento de la buena fe procesal, lo que pueda concluir incluso en sanciones a los letrados, según las fuentes consultadas.
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