El voto decisivo ha sido el de la italiana Giorgia Meloni. En diciembre se alió con Emmanuel Macron para forzar un nuevo aplazamiento de la firma con Mercosur, pero este viernes se ha pasado al bando del ‘sí’ tras la última ronda de concesiones al sector agrícola de la Comisión de Ursula von der Leyen, según han confirmado fuentes europeas.
En concreto, Bruselas ha puesto esta misma semana sobre la mesa un paquete de medidas para abaratar los fertilizantes y ha ofrecido adelantar a 2028 el pago de hasta 45.000 millones de euros de la PAC correspondientes al periodo 2028-2035. No hay dinero nuevo, pero Roma se da por satisfecha.
En contraste, Macron se ha atrincherado en el ‘no’ por considerar insuficientes las concesiones del Ejecutivo comunitario. Lo cierto es que el presidente francés se ha opuesto desde el principio al acuerdo comercial con Mercosur para proteger a la industria cárnica francesa.
«Pese a los avances indiscutibles, debe constatarse un rechazo político unánime al acuerdo, como han puesto claramente de manifiesto los recientes debates en la Asamblea Nacional y en el Senado. En este contexto, Francia votará en contra de la firma«, anunció el presidente galo en un comunicado difundido a última hora del jueves.
También se han opuesto al acuerdo con Mercosur Polonia, Hungría, Bélgica, Irlanda y Austria, pero su rechazo no alcanza la minoría de bloqueo necesaria para frenarlo. Tras constatar que existe una mayoría cualificada suficiente, la presidencia chipriota ha lanzado un procedimiento escrito para autorizar la firma que culminará a las 17:00 horas.
El resultado supone una victoria política en la UE para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y para el canciller alemán, Friedrich Merz, los principales impulsores en los últimos meses del acuerdo con el bloque latinoamericano.
Ambos lo consideran como una prioridad estratégica, por considerar que permitirá a la UE abrir nuevos mercados para compensar la subida de aranceles decretada por Trump y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de China en productos clave como las tierras raras.
Sin embargo, el acuerdo se ha aprobado en un contexto geopolítico particularmente convulso, tras la intervención militar de Donald Trump en Venezuela para detener a Nicolás Maduro.
Con el visto bueno de los países de la UE, la presidenta Von der Leyen tiene ya vía libre para viajar a Paraguay -que ostenta la presidencia de turno de Mercosur- y firmar el pacto, a la espera de su ratificación por el Parlamento Europeo.
El acuerdo con el bloque latinoamericano -que se basa en el canje de carne de vacuno y productos agrícolas latinoamericanos por coches y maquinaria de la Unión Europea- formará un mercado de 700 millones de habitantes y ahorrará a los exportadores europeos 4.000 millones de euros al año en aranceles, según la Comisión.
En concreto, se recortan los «aranceles prohibitivos» de Mercosur sobre productos industriales clave como automóviles (actualmente 35%), maquinaria (14-20%) y farmacéuticos (hasta 14%),
Se calcula que el acuerdo puede incrementar las exportaciones anuales de la UE a Mercosur hasta un 39% (49.000 millones de euros), apoyando más de 440.000 empleos en Europa.
Aunque el pacto ha provocado un fuerte rechazo en el sector primario (con protestas en numerosas capitales de la UE), Bruselas sostiene que permitirá aumentar en un 50% las exportaciones agroalimentarias europeas a Mercosur, gracias a la rebaja de aranceles en productos clave como vinos y licores (hasta el 35%), chocolate (20%) y aceite de oliva (10%).
Además, el pacto protege frente a cualquier imitación 344 indicaciones geográficas comunitarias. Para los productos más sensibles (carne de vacuno, pollo, arroz y azúcar), la UE ha aprobado un mecanismo de vigilancia y alerta temprana para detectar cualquier aumento brusco de las importaciones, que permitiría reintroducir aranceles.













