Un usuario anónimo apostó por un escenario político extremo —la caída de Nicolás Maduro antes de acabar enero— y, tras la intervención estadounidense en Venezuela, ganó cerca de 400.000 dólares. La historia, conocida esta semana, ha hecho viral a Polymarket, un mercado de predicción basado en el ecosistema cripto, y ha reactivado una pregunta incómoda: ¿es esto un juego de apuestas o un nuevo tipo de mercado financiero donde se puede ganar dinero con información privilegiada? La empresa se ha negado a pagar a quienes apostaron sobre una supuesta invasión de Venezuela, alegando que la captura de Maduro no cumplía el umbral de «invasión» según sus criterios, que exigen intención de establecer control sobre el territorio.
El polémico episodio ha servido además como munición para su competidor directo, Kalshi, que opera bajo el paraguas regulatorio estadounidense y que busca diferenciarse en un momento decisivo: la industria de los mercados de predicción quiere dejar de ser un entretenimiento de nicho para convertirse en una pieza normalizada del sistema financiero.
La apuesta que ha desatado las sospechas
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (2-i) y su esposa, Cilia Flores (d), llegan al helipuerto de Wall Street este lunes, para ser traslados al tribunal federal en Nueva York. / Stringer / EFE
La secuencia que ha disparado las alarmas es simple y explosiva: una cuenta recién creada, una apuesta fuerte sobre un evento geopolítico de altísimo impacto y una ganancia extraordinaria en pocas horas. Aunque el caso no prueba por sí mismo una filtración, la sospecha es inevitable: cuando se negocian contratos sobre decisiones políticas o militares, la frontera entre «predicción» y «ventaja informativa» se vuelve difusa.
La reacción política no se ha hecho esperar. El congresista demócrata Ritchie Torres anunció una iniciativa para impedir que funcionarios del Gobierno participen en estos mercados cuando puedan tener acceso a información no pública. La lógica recuerda a la regulación bursátil: si alguien juega con cartas marcadas, no es un juego.
Qué son los mercados de predicción
Estos mercados funcionan como una «bolsa» de probabilidades: cada evento tiene contratos del tipo «Sí» o «No» que se compran y venden.
- Si el contrato de «Sí» cotiza a 0,20, el mercado sugiere una probabilidad aproximada del 20%.
- Si el evento ocurre, el contrato suele liquidarse cerca de 1; si no ocurre, cerca de 0.
El resultado es un indicador que muchos interpretan como termómetro social —cuánta gente cree que algo pasará—, pero con dinero real detrás. Y ahí está el poder… y el riesgo.
Polymarket: el «casino» global de la actualidad

POLYMARKET / INFORMACIÓN
Polymarket es la plataforma que popularizó la idea de apostar contra la realidad: elecciones, conflictos, economía, cultura pop. Su gran motor es el volumen: cuanto más se apuesta, más «precisa» parece la probabilidad.
Polymarket ha crecido con ADN cripto: mercados rápidos, contratos fáciles de entender y operativa que históricamente se ha movido en el ecosistema de stablecoins/criptoactivos. Parte de su atractivo —y de sus críticas— es que permite participar sin el mismo nivel de identificación que exige un bróker tradicional.
La plataforma fue fundada por Shayne Coplan, considerado el rostro visible de la compañía. Polymarket ya no quiere ser «solo cripto». Reuters informó de un acuerdo para que sus probabilidades se integren en medios de Dow Jones (WSJ, Barron’s, MarketWatch), un salto que la acerca al mainstream informativo-financiero.
En paralelo, la prensa ha reportado movimientos de financiación e interés institucional vinculados a gigantes de los mercados, incluyendo referencias a ICE (matriz de la Bolsa de Nueva York).
Kalshi: la alternativa regulada (y la que quiere parecerse a una bolsa)

Portada de la web de Kalshi / INFORMACIÓN
Kalshi, por su parte, se presenta como el mercado de «event contracts» regulado en Estados Unidos por la CFTC (Commodity Futures Trading Commission), con licencia como mercado de contratos. En su relato corporativo, la regulación no es un detalle: es el producto.
La mecánica, con todo, se parece a Polymarket: contratos de «Sí/No» que reflejan probabilidades. La diferencia está en el marco: Kalshi opera con controles y requisitos propios de un entorno supervisado, y utiliza esa condición para venderse como «finanzas», no como apuesta viral.
Esta plataforma está impulsada por sus cofundadores, entre ellos Tarek Mansour, una de las voces públicas más visibles. Tras la polémica de Polymarket, Mansour subrayó una línea roja: el insider trading es un crimen financiero, y defendió restricciones para impedir que gente con información sensible opere en estos mercados.
Dos modelos, un mismo negocio
Aunque compiten en el mismo terreno, juegan a dos estrategias distintas:
1) Cultura y usuario
- Polymarket domina la conversación digital: cripto, viralidad, eventos globales.
- Kalshi quiere instalarse en el imaginario de Wall Street: regulación, legitimidad, cumplimiento.
2) Medios: la «probabilidad» como contenido
Las probabilidades se han convertido en producto editorial: un nuevo marcador para titulares («el mercado da un 35% a X»). Reuters informó de acuerdos y movimientos para llevar estos datos a grandes cabeceras, mostrando que la predicción ya no es solo juego: también es negocio mediático.
3) Confianza
El gran problema es la credibilidad. Si los usuarios creen que los mercados se alimentan de filtraciones, el sistema se desprestigia. Y el caso Maduro es justo el tipo de historia que puede acelerar regulaciones… o frenar el boom.
La cuestión de fondo no es solo la anécdota del ganador. Es el modelo: estos mercados convierten decisiones políticas, legislativas o militares en activos de compraventa. Eso puede servir para medir expectativas colectivas, sí. Pero también abre un escenario donde la información sensible —la que en una democracia debería protegerse— puede traducirse en ganancias privadas.
Y ahí es donde la batalla Polymarket–Kalshi se vuelve clave: uno simboliza la velocidad y el caos del internet financiero; el otro, el intento de domesticarlo bajo reglas.
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