El presentador Roberto Leal (Sevilla, 1979) da la bienvenida al 2026 consolidándose como uno de los rostros más importantes de Antena 3, con un triplete en la parrila del canal principal de Atresmedia. A su éxito diario al frente de ‘Pasapalabra’ se sumará próximamente la nueva temporada de ‘El Desafío’ y, desde este miércoles en ‘prime time’, el estreno de ‘Nos vamos de madre‘, un nuevo y original formato que protagoniza junto a su madre, Mercedes Guillén. Madre e hijo recorrerán ciudades como Estambul, Oporto, Edimburgo y Marrakech mientras se enfrentan a retos físicos y emocionales.
¿Cómo surgió el programa?
A la cadena le había gustado mucho el perfil de mi madre en ‘Casafantasmas’ [programa estrenado en 2023 en atresplayer donde investigaban juntos conocidos fenómenos paranormales] y nos dijeron que pensáramos en un formato en el que pudiéramos ser nosotros dos tal y como somos en persona. La excusa del viaje era maravillosa, pero también la de acabar con los miedos que puede tener una persona de 70 años. Mi madre funciona bien cuando no tiene ningún tipo de guion y cuando sabe que puede confiar en su hijo, aunque el hijo la lleve al límite. Y más allá de los retos, es muy bonito, porque hay muchos momentos de charla de madre e hijo, que la gente que tenga una bonita relación con sus padres se va a sentir muy representada. Es ver a tu madre a tu lado, a la que conoces tanto, o creías que conocías tanto, y que vas descubriendo en cada ciudad.
¿Qué ha conocido de su madre que no sabía?
Cosas que se le quedaron por hacer, aunque todavía tiene muchas, por supuesto, este programa ha venido a validar algunas, pero han sido muchas cosas que me ha contado. Por ejemplo, que a lo mejor ella quiso dedicarse profesionalmente a algunas carreras o haber estudiado, pero no pudo, porque la sacaron del colegio con 10 años porque su padre murió muy pronto. Historias también de la relación que tenía con mi padre. Todos tenemos en mente la figura de un padre y la figura de una madre, pero luego, cuando los conoces ya como personas independientes, te puedes sorprender. Somos tan egoístas que pensamos que solamente nuestras vidas son las importantes, pero solamente hay que tocar el botoncito para que una madre se abra y cuente cosas que a lo mejor nunca te ha contado.
Roberto Leal y su madre, Mercedes Guillén, en ‘Nos vamos de madre’ / ATRESMEDIA
¿Qué le ha dicho la voz de la experiencia?
Te das cuenta de que personas con 70 años, que tienen tanto vivido, ha habido muchas cosas que se han dejado en camino. Sus miedos reales, más allá del agua, de las alturas, de las velocidades, miedo incluso a la muerte. Se habla sobre el amor, los hijos, su legado… Pero aunque sea un programa muy personal, todo lo que sale por la boca de mi madre o la mía va a generar empatía, porque todos sabemos lo que se puede llegar a conectar con una madre. Muchas veces pecamos precisamente de no sentarnos a hablar con ellos. Tenemos que sentarnos, escucharlos, contestarles a los WhatsApp y devolverles la llamada. Muchas veces respondemos antes al teléfono a cualquier persona que a los padres porque pensamos que siempre van a estar ahí, y es mentira. Hay veces que sabes con quién está saliendo un cantante o una actriz de Hollywood y, en cambio, no sabes si tu padre conoció a tu madre en una biblioteca.
¿Se nos olvida que nuestras madres son humanas?
Exactamente, y con sueños tan o más grandes que los tuyos, y con tantos miedos o más que tú. Imagínate si ellas saben de crianza. Es una comparativa constante entre generaciones y es muy chulo escucharla hablar, porque ves que lo que te está diciendo es para sentarse y tomar apuntes porque estás hablando con una maestra de la vida. Tiene 70 años, es muy joven, pero ya ha vivido lo suyo y a mí me lleva casi 25 años de ventaja. A nivel reconfortante, esa es la parte más grande que me llevo de este programa, el conocer o reconocer a una madre. A una persona, más allá del concepto madre.
Harán surf, se tirarán por una tirolina… ¿En qué situación no se la imaginaba ver nunca y te ha sorprendido?
Sobre todo, todo lo que tiene que ver con el mar. Ella tiene mucho miedo a las alturas y a la velocidad, pero con el mar… De jovencitos estuvimos a punto de ahogarnos, casi nos quedamos los tres en una orilla, y eso a ella le ha pasado factura desde joven hasta ahora. Uno de sus grandes miedos ha sido ese y, evidentemente, su hijo la ha llevado al mar bastante. Lo que hemos intentado es que superase esos miedos y es increíble, porque ahí tú te das cuenta de que no hay guion. Si en ese momento me hubiera podido coger por los pelos y tirarme al agua a mí, lo hubiera hecho.

Roberto Leal y su madre, Mercedes Guillén, en ‘Nos vamos de madre’ / ATRESMEDIA
¿Cómo se ha tomado ella que la sacara de su zona de confort?
Lo ha ido descubriendo poco a poco, porque en el primer capítulo no tenía ni idea de qué iba esto. Ella pensaba que iba a viajar, llevaba su maleta, pero claro, en la maleta no llevaba un arnés, un casco y una bomba de oxígeno. A medida que íbamos pasando las grabaciones, ella ya sabía que no iba a relajarse a los sitios. Pero también hemos probado la gastronomía local y hemos conocido a gente muy singular. El programa está lleno de muchas cosas de entretenimiento al uso de un programa de viajes, pero la diferencia es que tú no te puedes levantar del sofá, porque no sabes en qué momento el hijo va a sorprender a la madre. Ella ha ido, como dicen mis amigos de ‘El Hormiguero’, a divertirse, y me ha repetido mil veces que lo hacía porque confiaba en mí. Habría que preguntarle ahora si lo sigue haciendo [ríe].
¿Con qué aprendizaje se queda de la experiencia?
Yo tengo ahora mismo 46 años, me encantaría a su edad parecerme solamente un 5% a cómo se toma la vida de mi madre y con eso ya seré feliz. La vida, por muchas tortas que te peguen, hay que tomársela con vitalidad como venga y disfrutar, jugar, porque al final lo que pase no va a depender de nosotros, pero sí la actitud con la que te tomas las cosas. Ella es una persona vitalista al 100% y aquí lo demuestra bien. No ha sido tampoco una vida fácil, como la de muchas personas que verán en el programa y se sentirán identificadas. Nosotros, que estamos acostumbrados a trabajar en tele, había días que no podíamos más. Y ella, con su bolso cruzado, siempre estaba preparada la primera. Yo le decía: «Mañana quedamos a las cinco de la mañana porque vamos a montar en globo». Y ahí estaba ella a las cinco menos diez. Yo no sé de dónde saca la fuerza, es una trabajadora siempre.
¿Es el programa más especial que ha presentado en su carrera?
He tenido la suerte de presentar formatos muy chulos y que me han marcado, pero lógicamente es el más diferente sin ninguna duda. Quién me iba a decir que iba a tener esa suerte de producir y de vivir esta experiencia con mi madre. Es el más singular y podemos decir de lo más puro que he hecho nunca. Quién le iba a decir que iba a acabar haciendo esto cuando yo le dije hace casi 30 años que quería estudiar periodismo.
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