Pedro viajó a Praga junto a su mujer para disfrutar de unos días de vacaciones. Lo que no esperaban es que a ella la iban a tener que ingresar, cumpliendo ya más de 20 días hospitalizada. Todo apunta a que ni el seguro, ni las autoridades españolas, les prestan ningún tipo de ayuda.
Un día normal, Ángeles empieza a notar que le faltan fuerzas. Cada paso que da es un gran esfuerzo, le cuesta subir las escaleras. Horas más tarde, el cuerpo dice basta. La fiebre supera los 40 grados, hiperventila y llega de urgencia a una clínica privada.
«Desde el día 12 estamos desamparados y desprotegidos, no me ha llamado nadie«, señala un Pedro desesperado que ve cómo «necesito ayuda», pero nadie se la ofrece.
La espera se alarga en el tiempo y finalmente llaman a una UVI para que sea trasladada de urgencia al hospital militar de Praga. Ya ingresada, la inducen al coma. Se llega a valorar un trasplante porque los pulmones empiezan a dejar de responder.
«He gastado más de 4.500 euros. Sigo en Praga y nadie paga nada. Las autoridades españolas no han hecho nada. Necesito ayuda«, recalca Pedro señalando que a pesar de todo, hay gente voluntaria en la embajada «con buen corazón».
En las últimas horas ha salido del coma inducido y empieza a responder. Pedro espera una ayuda que parece no llegar. Atrapado en Praga, luchando por la vida de su mujer.











