Aarón, una muralla centrada en el objetivo: "Solo contesto las llamadas de mi mujer"

Aarón Escandell lleva semanas acumulando trabajo bajo palos. Mucho. Tanto, que su caso ya no es solo una buena racha: es un patrón. En un Oviedo que vive en el filo y que necesita puntos como oxígeno, el meta valenciano se ha convertido en el sostén más estable del equipo. Y eso, aunque suene paradójico, también retrata la otra cara: para que un portero destaque tanto, normalmente es porque le están tirando demasiado, aunque es verdad que desde la llegada de Guillermo Almada al banquillo azul, Aarón tiene menos trabajo.

Los números ayudan a entender la dimensión del portero que sostiene al Oviedo. Ha protagonizado 90 paradas en 18 partidos, con un 76,9 por ciento de acierto. De hecho, es el portero que más ha parado de las cinco grandes Ligas europeas. En Mendizorroza, ante el Alavés, el guion volvió a repetirse: el Oviedo compitió, generó y, aun así, necesitó a su portero para sostener el punto. El 1-1 dejó sensaciones agridulces y también una evidencia: el equipo está mejor, pero no le alcanza todavía.

Escandell, de hecho, salió satisfecho con la imagen colectiva pese a no cerrar el partido. «No hemos podido llevarnos los tres puntos, pero nos hemos llevado uno, es algo positivo. Hemos merecido algo más, pero me voy muy contento de la imagen del equipo», dijo el ariete que, como es normal en un mercado de fichajes, está recibiendo ofertas, aunque como él mismo confirmó, no piensa en otra cosa que no sea el Oviedo. Su nombre, como es normal, empieza a sonar. Con un portero que aparece cada jornada en el resumen de las mejores paradas, lo normal sería que su teléfono eche humo. Pero Aarón fue claro, tirando de humor: «A la única que le cojo el teléfono es a mi mujer cuando acaban los partidos, que me llama para preguntarme qué tal».

«No tengo ni idea sobre nada que tenga que ver con el mercado. Estoy fuera de ese tema y muy centrado en el Oviedo, en conseguir darle la vuelta a la situación y juntos poder lograr la salvación», aseguró el meta de Carcagente. Traducción: ni distracciones ni intenciones más allá del azul. Si llegan ofertas, ya habrá tiempo. Ahora, la prioridad es la permanencia. «La dirección deportiva es la que tiene que trabajar para traer los refuerzos que crean necesarios para ayudarnos a mantener la categoría», zanjó.

Por otro lado, y desde su punto de vista, hay una línea de crecimiento clara desde el cambio de banquillo. «Al principio nos costaba generar, luego empezamos a hacerlo y por fin hemos logrado marcar. Vamos evolucionando de cara a portería. Estamos mucho más compactos, jugamos con mayor intensidad. Cuando estamos juntos y cerca del área rival es cuando somos buen equipo», dijo. El problema es el de siempre: traducir esa mejora en victorias. «Queremos sumar de tres cuanto antes para engancharnos y salir de ahí abajo», insistió.

Además, Aarón está muy contento con el apoyo que ve reflejado en la afición azul. «En ningún momento creí que la afición no estuviese con nosotros. Siempre lo han estado, en las buenas y en las malas». También se pronunció sobre la polémica arbitral (la roja a Viñas y la falta de Sibo que propició el gol de Lucas Boyé). El meta optó por ser discreto. «He estado hablando con Gil Manzano, no ha pasado nada. Es un gran árbitro… Es difícil ponerse en su lugar». Aun así, se mojó. «La segunda amarilla sí que me parece pitable, la primera quizás no», contó ante los medios de comunicación allí desplazados.

El resumen es que el Oviedo puede presumir de tener uno de los mejores arqueros del momento. Es un lujo, pero a la vez, una alarma. Porque si Aarón tiene que seguir coleccionando paradas, el equipo seguirá caminando por el precipicio. Pero en una pelea tan dura como la permanencia, contar con un seguro así lo cambia todo. Y contar con Aarón es un privilegio para el oviedismo.

Fuente