De cuatro a dos horas y media. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ultima una resolución mediante la cual se reduce a dos horas y media el preaviso de entrada en el puerto de los buques pesqueros de entre 12 y 15 metros.
En el borrador del texto, sometido a consulta pública, la cartera que dirige Luis Planas incide en que la flota pesquera española que faena en los caladeros nacionales se caracteriza por operar en zonas cuya distancia a puerto es inferior a estas cuatro horas previstas, con carácter general. El documento busca adaptar la legislación española al reglamento europeo que entrará en vigor el próximo 10 de enero.
Pero esta medida se ha encontrado con el rechazo frontal de la Cofradía de Pescadores de La Vila Joiosa, que ha presentado alegaciones contra el borrador de resolución que reduce a dos horas y media el plazo de notificación previa de entrada a puerto, así como a la obligación de enviar el peso real de las especies trasportadas a bordo.
La entidad considera que se trata de una medida que obliga a declarar datos «que aún no existen, pone en riesgo la seguridad marítima y recorta de forma indirecta el tiempo real de pesca».
El patrón mayor de la Cofradía, Miguel Felipe Solbes Amor, explica que en gran parte del Mediterráneo «pescamos muy cerca de la costa y hasta el último momento antes de entrar a puerto. Cuando se nos exige hacer la notificación previa, todavía estamos pescando y el pescado ni siquiera se ha subido a bordo, por lo que es imposible saber con exactitud qué especies llevamos y cuánto pesan».
Se nos pide que, mientras gobernamos el barco y entramos a puerto, hagamos cálculos y pesajes que no son seguros ni fiables»
Solbes Amor recuerda que durante la navegación y la entrada a puerto, la prioridad absoluta del patrón es mantener la vigilancia y garantizar la seguridad del buque y de la tripulación, por lo que no puede abandonar el puente ni distraerse con tareas administrativas. «Se nos pide que, mientras gobernamos el barco y entramos a puerto, hagamos cálculos y pesajes que no son seguros ni fiables», añade.
A esta dificultad se suma que pesar el pescado a bordo con el barco en movimiento no ofrece garantías, ya que el balance, el oleaje y el viento hacen imposible obtener cifras precisas dentro de márgenes tan ajustados. «No es un problema de voluntad, es un problema físico y técnico», subraya.
Desde la Cofradía se advierte de que esta exigencia coloca al pescador en una situación límite: «O declaramos datos a ciegas, con el riesgo de sanciones graves, o dejamos de pescar antes de tiempo. Y eso significa menos horas de trabajo en un sector que ya trabaja cada vez menos días».
«Dejar el puente»
“El problema no es avisar de la hora a la que vamos a llegar a puerto, eso se ha hecho siempre», aclara el patrón mayor: «El problema es exigir cifras exactas cuando todavía estamos faenando y cuando el patrón no puede dejar el puente sin comprometer la seguridad».
Por todo ello, la Cofradía de Pescadores solicita que la notificación previa tenga un carácter meramente informativo sobre la hora de llegada, y que la declaración de especies y pesos se realice una vez el buque esté atracado, con el pescado a bordo y en condiciones reales de control.
«No pedimos privilegios ni excepciones», concluye Miguel Felipe Solbes Amor, que recalca que piden «normas coherentes que se puedan cumplir en el mar y que no sigan alejándose de la realidad diaria de los puertos y de quienes vivimos de este oficio».
El conseller exige al Gobierno que impida la aplicación del «absurdo» preaviso, una exigencia burocrática «incompatible e inasumible»
La Cofradía se encarga de gestionar la venta de las capturas realizadas por las embarcaciones afiliadas. Su principal objetivo es garantizar al consumidor la calidad, frescura y sabor de los productos, así como supervisar los procesos de pesca. Cuenta con 35 embarcaciones, 27 de las cuales se dedican a la pesca de arrastre y ocho al trasmallo.
Por su parte, el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, ha exigido al Gobierno de España que actúe de inmediato para impedir la aplicación del «absurdo» preaviso de dos horas y media que el Ministerio aplicará a partir del próximo 10 de enero a los buques de más de 12 metros.
Barrachina ha advertido de que se trata de una exigencia burocrática «incompatible e inasumible» para la pesca de bajura del Mediterráneo y ha criticado que el Ministerio «no haya defendido en Bruselas la realidad del sector», permitiendo que entren en vigor obligaciones que «no se ajustan a cómo se faena en nuestras costas».
Seguridad y capturas
El conseller ha explicado que la pesca mediterránea no opera con grandes mareas ni con jornadas alejadas de puerto, sino con salidas y entradas de proximidad, con cambios condicionados por el estado del mar, el tiempo, la seguridad y la propia dinámica de las capturas.
«No tiene ningún sentido que una embarcación que está faenando a media hora del puerto tenga que notificar con dos horas y media de antelación su llegada o la previsión de lo que trae a bordo. Eso no es control, es desconexión con la realidad», ha señalado.
Barrachina ha alertado, además, de que el nuevo marco elimina el umbral mínimo de 50 kilos en el registro diario de capturas, obligando a anotar cada especie desde el primer kilogramo.
«La combinación de ambas exigencias supone un nuevo zarpazo burocrático que desplaza al patrón y a la tripulación de su trabajo real hacia una carga administrativa desproporcionada, con el riesgo añadido de sanciones por errores formales y no por infracciones materiales. Nuestros pescadores quieren pescar y vivir de su trabajo. No pueden convertir la faena en un parte administrativo permanente», ha subrayado.
Suscríbete para seguir leyendo














