La Casa del Rey trabaja ya en la siguiente fase de la formación de la princesa Leonor, una vez encarrilado el tramo final de su paso por las Fuerzas Armadas. En julio de 2026, la heredera concluirá su estancia en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia) y pondrá fin a un ciclo de tres años que la ha llevado por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire y del Espacio. Cerrado ese capítulo, se abre ahora un terreno aún sin decisiones conocidas: el universitario.
La elección de la carrera y del centro en el que cursarla corresponde a los Reyes y a la propia Princesa, en un contexto en el que no existe un mandato constitucional que fije el itinerario académico de la heredera. La Carta Magna guarda silencio sobre esta cuestión y, en ausencia de normas específicas, la responsabilidad recae en sus padres y en ella misma, mayor de edad.
La Princesa de Asturias, este diciembre, en la Academia General del Aire y del Espacio (Murcia). / Casa de S.M. el Rey
Las incógnitas son múltiples. Qué estudios cursará, en qué universidad y bajo qué fórmula. Pública o privada. En España o en el extranjero. ¿Completará el grado con un posgrado o un máster? ¿Lo hará dentro o fuera? Todo está abierto. Leonor ya ha cursado el Bachillerato Internacional en el UWC Atlantic College de Gales (Reino Unido), un centro privado al que también acudió su hermana.
Alfonso XIII y Juan Carlos I recibieron una educación separada del sistema educativo general, algo que cambió ya con Felipe VI
El debate no es menor. La educación del heredero en una monarquía parlamentaria es considerada una cuestión de Estado, aunque solo la formación militar está sujeta legalmente a la competencia del Gobierno, tal y como establece la ley de la carrera militar, de 2007. En el resto de decisiones educativas no se exige refrendo del Ejecutivo, aunque se le comunique al presidente y al jefe de la oposición que estén en ese momento.
Los antecedentes
La Corona ha afrontado la cuestión formativa de forma muy distinta según el momento histórico. Alfonso XIII y Juan Carlos I recibieron una educación diseñada a medida, separada del sistema educativo general, impartida en entornos controlados y bajo una fuerte tutela política. En ambos casos, la formación militar fue central y determinante. Alfonso XIII fue un “rey soldado”; Juan Carlos I, “un militar formado por militares”. Las expresiones son de Jaime Alfonsín, jefe de la Casa del Rey con Felipe VI entre 2014 y 2024.
Con el actual Monarca se produjo un giro. Felipe VI se incorporó al sistema educativo nacional, cursó Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid, amplió con asignaturas de Ciencias Económicas y Empresariales y completó su formación con un máster en Relaciones Internacionales en Georgetown (EEUU). Se convirtió en el primer heredero con título universitario. Previamente había hecho en Canadá COU (segundo de Bachillerato en el sistema actual). Una trayectoria civil y universitaria amplia, de perfil internacional, que complementó también con la formación castrense antes de la universidad.
Leonor está siguiendo la estructura de su padre (experiencia en el extranjero previa a la formación militar) y, si continúa la estela, este próximo verano tendría que matricularse en una universidad pública española. Fuentes de la Zarzuela no quieren desvelar la hoja de ruta todavía y piden esperar unos meses para concretar los pasos que dará la Princesa de Asturias.
Cuarta reina
Otro hito institucional llegará después. La Secretaría del Príncipe de Asturias se creó en 1995, tras su regreso de Georgetown y una vez rematada su formación universitaria. Si se sigue un calendario similar, la estructura específica de apoyo a Leonor no se constituirá hasta entrada la década de los años 30, cuando haya completado su etapa académica superior. Fue en aquel año 1995 cuando Juan Carlos I fichó a Alfonsín, una persona determinante en la vida del actual Monarca. Después de forjar con él todo su perfil de Heredero se convirtió en jefe de la Casa cuando subió al trono.
Por ahora, Zarzuela mantiene el foco en culminar con normalidad la formación militar y preparar, con discreción, la etapa universitaria, que marcará el siguiente tramo de la preparación de la futura jefa de Estado. La carrera, la universidad y el posible posgrado forman parte de una ecuación aún sin resolver, pero cargada de significado político e institucional para la que está llamada en convertirse en la cuarta reina de España desde Isabel la Católica. Después llegaron Juana I e Isabel II.
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