Por fuera, podría parecer un profesor más que llega a la facultad con su mochila al hombro y ganas de explicar. Pero tras la pizarra de las aulas universitarias no se encuentra un docente habitual, sino el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, quien ha decidido cambiar, en distintas jornadas, el despacho o el sillón del Parlamento por el contacto directo con los alumnos universitarios, jóvenes y mayores. Esta iniciativa, que busca mantenerse durante todo el mandato de forma discreta y sin medios de comunicación -y que ya puso en marcha el año pasado-, se ha convertido para él en una «experiencia de esponja».
Lejos de la crispación política, Fernando Clavijo se sumerge en un ambiente que define como «muy fresco», donde no hay guion y la única regla es escuchar y responder con naturalidad a lo que vaya surgiendo.
Vivienda y el medio ambiente
Lo que más llama la atención en estos encuentros es el abismo que separa la agenda institucional y política del día a día de los jóvenes. Mientras que en los despachos «va la vida» en cuestiones como la reforma del sistema de financiación autonómica o la condonación de la deuda, para los estudiantes estos asuntos pasan casi desapercibidos.
A los alumnos les interesan cuestiones mucho más tangibles y cotidianas. Sus preguntas giran en torno a tres ejes principales: la vivienda, el medio ambiente y la inmigración. Quieren saber cómo van a poder independizarse, cómo acceder a un hogar o qué futuro le espera a su entorno natural.
Política televisada
Una de las percepciones más curiosas que trasladan al presidente es su escepticismo ante la política televisada. Muchos le preguntan con sinceridad si toda la «bronca» y la crispación que ven entre partidos es real o si se trata simplemente de una «puesta en escena» tras la cual todos mantienen buenas relaciones.
Para los pibes, como él los llama coloquialmente, la política actual es a menudo sinónimo de «ruido, bronca y follón», algo que sienten que no resuelve su necesidad de trabajar o de tener un futuro estable. Entre las anécdotas que Fernando Clavijo relata con más sorpresa destaca un dato significativo: de cada diez preguntas, ocho las formulan mujeres. «Los otros estarán cortados o en la edad del gallito», comenta con humor, subrayando la participación abrumadora de las alumnas.
Desinterés en los partidos
Sin embargo, hay un dato que invita a la reflexión: el desinterés por la política institucional es casi total. En un aula de cien personas, apenas una o dos levantan la mano cuando se les pregunta si les gustaría formar parte de un partido político. Frente a esa desafección general, el único concepto que parece conectar con los estudiantes es el llamado «modo canario», esto es, la apuesta por el diálogo y el acuerdo frente al insulto.
Al final, tanto jóvenes como mayores coinciden en una pregunta básica que el presidente se lleva de vuelta al despacho: «¿Para qué sirve la política si no podemos acordar cosas?». Fernando Clavijo reconoce que estas visitas le sirven para «bajar a la tierra» y centrar su propio discurso. Admite que, a veces, los políticos viven ensimismados, como un «ratoncito en una noria», dando vueltas a cuestiones burocráticas mientras el mundo real avanza por otro lado.
Marruecos e inmigración
Uno de los encuentros tuvo lugar en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en una clase de adultos, en el contexto del aula de Estudios Africanos. El presidente se encontró con un perfil de alumnos de mayor edad, muy educados y profundamente interesados en la posición de las islas en su entorno geográfico, así como en cuestiones como las relaciones con Marruecos o la soberanía sobre las aguas y las tierras raras.
La respuesta de Clavijo fue explicar los límites de las competencias autonómicas en política exterior y el posicionamiento actual del Gobierno ante estas cuestiones. También la inmigración fue un tema recurrente, abordado con una sensibilidad especial. Según percibe el presidente, no existe un comportamiento xenófobo en las aulas, al contrario, hay una preocupación por dar una respuesta humanitaria correcta. Lo que sí trasladan los alumnos es una sensación de abandono por parte de Madrid.
Al final del día, aunque confiesa que no se vería siendo profesor a tiempo completo, disfruta de este contacto directo y sin filtros. Los encuentros se han desarrollado en distintos espacios universitarios. En la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Clavijo ha participado en sesiones de la asignatura Economía Internacional y Española del Grado en Administración y Dirección de Empresas, así como en la Formación Senior, dentro de la asignatura Evolución histórica y política de África del Diploma de Estudios Africanos. También ha mantenido encuentros en la Facultad de Economía, Empresa y Turismo de la Universidad de La Laguna (ULL) y en el aula magna de la Universidad Fernando Pessoa.














