El primer día del año arrancó con una actuación de emergencia que, afortunadamente, tuvo un final feliz. A la 1:30 de la madrugada del 1 de enero, un vehículo que se dirigía a toda prisa al Hospital Materno Infantil se cruzó con una dotación de bomberos de Gran Canaria del parque de Arinaga. En su interior, unos padres angustiados pedían ayuda: su bebé presentaba síntomas de asfixia y comenzaba a perder la consciencia.
Al detectar la presencia de los servicios de emergencia por los rotativos azules, el conductor dio marcha atrás y solicitó auxilio de inmediato. Los bomberos intervinieron en el acto, aplicando maniobras de primeros auxilios y soporte vital básico mientras activaban una ambulancia medicalizada del Servicio de Urgencias Canario (SUC).
Durante esos minutos cruciales, los efectivos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria lograron estabilizar al bebé, en contacto permanente con el personal médico de la sala operativa del 112 Canarias. En cuestión de minutos, llegaron al lugar dos ambulancias, una básica y otra sanitarizada, que procedieron al traslado urgente del menor al Hospital Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria, donde quedó ingresado para su evaluación.
Desde el parque de bomberos de Arinaga destacan la carga emocional de esta intervención:“Empezar el año salvando la vida a un bebé ha sido, sin duda, una experiencia que nos recuerda la importancia de contar con servicios públicos de emergencia bien coordinados y formados”, señalaron desde el equipo de guardia.
Intervención durante la madrugada del primer día del año / Twitter: @BomberosGC
La actuación conjunta de Bomberos de Gran Canaria, 112 Canarias y el SUC fue clave para garantizar la rápida atención del menor en una situación crítica.












