Aunque el relleno de nata sigue siendo, con amplia diferencia, el favorito de los españoles, las nuevas tendencias han llegado también a los roscones de Reyes, con la introducción de sabores como el pistacho, el chocolate de Dubái o la galleta Lotus. Además de la nata, la trufa o chocolate y la crema pastelera son los rellenos más frecuentes y habituales de un postre navideño, del que estos días se van a vender unos 30 millones de unidades, la mayoría en pastelerías y confiterías que los elaboran de modo artesanal, han explicado fuentes de la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac). Mantiene también su cuota el roscón sin relleno, el de la receta clásica, aseguran los productores.
El creciente interés de los consumidores por una alimentación más saludable y por productos de elaboración tradicional han impulsado la demanda de roscones artesanos en las confiterías, que resisten al empuje que en los últimos años han tenido los dulces procesados y de supermercado. La recuperación que está teniendo el bollo de producción artesana también obedece, según Asemac, al esfuerzo que se ha hecho en los últimos tiempos por adaptar este dulce hacia formatos más pequeños, especialmente piezas de 500 gramos, pensadas para tipos de familias con menos miembros. También está reduciendo la cantidad de azúcar en las recetas tradicionales y se están creando variedades aptas para intolerancias, como roscones sin gluten y sin lactosa.
Pese a todo, subraya Juan Carlos Hernández, portavoz de la Asociación Regional de Empresarios de Pastelería (Arepa) de Murcia, aunque el consumidor está cada vez más preocupado por cuidar lo que come y evitar los productos industriales elaborados para grandes superficies, estos todavía representan el 80% de los roscones vendidos. «Tristemente, todavía hay mucho roscón ultraprocesado pero estamos ganando terreno», comenta el artesano.
El sector está «muy contento», asegura el portavoz murciano, con el avance de las ventas en sus establecimientos, que trabajan desde hace semanas a pleno rendimiento para surtir de productos en una Navidad que cada año se adelanta un poco más. Así, el roscón ya forma parte del repertorio de postres desde principios del mes de diciembre y que incluso algunas confiterías, como la suya, ofrecen la posibilidad al consumidor de probar una porción individual de este dulce para acompañar, por ejemplo, con un café.
Los nuevos sabores
La asociación de la industria pastelera confirma que el relleno de pistacho se ha abierto camino con fuerza entre los sabores tradicionales, una tendencia que se puede ver también en otros productos no solo dulces. Los supermercados han advertido el interés de los consumidores por este fruto seco y han incluido en su gama de Navidad roscones con pistacho, como Carrefour, El Corte Inglés, o Lidl, además de otras empresas pasteleras que se han unido a la moda del roscón de chocolate de Dubái o el de galleta de la marca Lotus. También triunfan, sobre todo entre el público más joven, el relleno de Oreo y el de Kinder.
La desestacionalización del producto ha llevado a que se encuentren roscones en los obradores de las grandes ciudades desde noviembre, una señal «clara» de su expansión más allá de la campaña tradicional de diciembre y enero.
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