La crisis abierta en el seno del PSPV de la provincia de Valencia por una denuncia de acoso laboral y sexual concentra la atención política de este viernes. Toni González, alcalde de Almussafes que ha sido expulsado del partido tras la denuncia de una trabajadora, declara en la mañana de este viernes ante el CADE, el canal habilitado por el PSOE para tramitar las infracciones, quejas o denuncias, entre ellas las de acoso. Lo hará de manera telemática, ante el órgano que instruye el caso desde la dirección federal del partido con sede en la calle Ferraz de Madrid.
Lo que en principio podría parecer una crisis encapsulada en una ciudad de 9.000 habitantes se ha enquistado por la resistencia del partido en esta ciudad, que supone la segunda agrupación con más militantes de la provincia (solo por detrás de Valencia capital) y donde goza de una mayoría absoluta por encima del 50% de los votos. Los concejales han manifestado públicamente su apoyo a alcalde, también la agrupación. Y no han tardado en proliferar los rumores de escisión.
Esto hace que la crisis eleve su escala. Primero, porque se trata de un alcalde influyente que ocupaba puestos tanto en la dirección provincial (fue un apoyo esencial para que Carlos Fernández Bielsa se impusiera en el último congreso provincial en su disputa con los afines a Diana Morant) como la autonómica. De ambos cargos ya ha sido apartado. De hecho, ahora mismo gobierna como concejal no adscrito pero con el apoyo del grupo socialista, cuyos concejales sí continúan en el partido.
Lo que también amplifica el eco de la crisis es que Almussafes es un municipio importante para la elección del único diputado provincial del partido judicial de Sueca. Y con el equilibrio extremo que tiene la Diputación de Valencia (los bloques de izquierda y derecha están igualados con 15 diputados) cada voto cuenta.
En el caso del diputado de la Ribera Baixa (el único en juego), el PSPV tiene su diputado muy consolidado. El acta la ostenta el alcalde de Cullera, Jordi Mayor, ‘rival’ comarcal del alcalde de Almussafes. Hay unos 7.500 votos de diferencia entre el PSPV (18.000 papeletas) y PP (10.500). Sin embargo, una hipotética fractura del PSPV en Almussafes, o incluso una escisión como ya ocurrió en 2019 en Ontinyent tras la salida de Jorge Rodríguez, podría complicar el escenario. Sobre todo porque está siendo una legislatura convulsa para el partido en la Ribera Baixa.
En Almussafes el PSPV logró 2.918 votos por los 805 del PP. Hay margen, no obstante, no es el único problema que ha tenido la formación en la comarca. Además de la gestora en Almussafes, el presidente comarcal (de Sollana) se ha dado de baja, y en Sueca, otro vivero de votos (los socialistas sacaron 4.741 votos por los 2.156 ‘populares’), el partido ha perdido la alcaldía en una moción de censura y ha tenido problemas internos con la expulsión de la secretaria general de Joves Socialistas.
El PSPV, sin miramientos
Estos cálculos electorales, con todo, no parecen entrar en la hoja de ruta que mantiene la dirección autonómica. El PSPV se ha conjurado para dejar al margen cualquier especulación en la respuesta al caso. Las intervenciones de Diana Morant al respecto van en esa línea, mostrándose consecuente con la posición mostrada por todo el partido a nivel estatal después de que la sucesión de casos y la demora en la actuación respecto al de Francisco Salazar, excolaborador de Pedro Sánchez en la Moncloa, provocaran un incendio en la formación.
De ahí que el mensaje de Morant haya sido en todo momento de firmeza al respecto. No solo con el alcalde. La postura de intransigencia se ha trasladado hacia la propia agrupación del partido en Almussafes, reclamando respeto a la víctima después de algunas críticas en redes sociales y en el municipio. «No es solo el señor Toni González, la propia agrupación ha tenido una actitud que el partido ha reprochado: la estigmatización y acoso en redes a las víctimas. Esto no se puede producir«, dijo Morant.
La gestora que va a dirigir el partido, añadió, tiene como misión «enderezar» la agrupación. El riesgo implícito de ese mensaje tan contundente es una ruptura en la propia agrupación, algo que en el PSPV conocen de primera mano como ocurrió con Jorge Rodríguez en Ontinyent con el caso Alquería. De aquello salió un nuevo partido, Ens Uneix, que ha terminado por costarle al PSPV la diputación.
Ahora, curiosamente, se ha especulado con una hipotética salida de González a este partido (o cualquier otra ‘aventura’ municipalista), aunque en este momento todo está en el aire. Desde Ontinyent mantienen una distancia prudencial con una situación que aún tiene que aclararse, y que toca la fibra sensible de la igualdad entre hombres y mujeres, también una línea roja para ellos.
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