su verdadero legado va mucho más allá del cine

La muerte de una figura legendaria del cine francés

Brigitte Bardot ha fallecido a los 91 años, según ha confirmado la Fundación Brigitte Bardot, la organización que ella misma creó para la protección de los animales. Su muerte cierra un capítulo extraordinario tanto en la historia del cine como en el activismo animalista.

Nacida el 28 de septiembre de 1934 en París, Francia, Bardot alcanzó fama mundial en la década de 1950 y se convirtió en un símbolo cultural, modelo de estilo y referente de sensualidad femenina en una Europa que emergía de décadas de cambios sociales. Su figura trascendió el celuloide y se instaló en la cultura popular internacional.

Ascenso meteórico en el cine (1955‑1973)

Brigitte Bardot comenzó su carrera cinematográfica siendo muy joven. Entre 1955 y 1973 protagonizó más de cuarenta películas, una cifra notable si se considera que su carrera como actriz duró menos de veinte años. Su presencia en pantalla, su estética y su actitud natural captaron la atención del público y de la crítica desde sus primeros papeles.

La película que la catapultó a la fama internacional fue Et Dieu… créa la femme (1956), dirigida por Roger Vadim, su primer marido, con quien se casó cuando ella tenía 18 años. La película generó un enorme impacto cultural y mediático, no solo por la actuación de Bardot, sino también por el modo en que abordaba la sexualidad y la libertad individual en un cine todavía tradicional.

Papeles emblemáticos y reconocimiento crítico

A lo largo de su carrera, Bardot trabajó con directores de primer nivel y exploró una variedad de géneros. Su trabajo en La vérité (1960), dirigida por Henri-Georges Clouzot, es considerado uno de sus papeles más sólidos desde el punto de vista dramático. Por esta interpretación recibió el premio a la mejor actriz extranjera en los David di Donatello en Italia, el único galardón importante de su carrera.

En 1962 protagonizó Vie privée de Louis Malle, un drama semi-autobiográfico que reflejaba la vida de una joven en París que se convierte en objeto de atención pública. Esta película exploraba la tensión entre la vida privada y el escrutinio mediático, un tema que, más tarde, sería central en la propia vida de Bardot.

Otro de sus trabajos icónicos fue Le Mépris (1963), dirigido por Jean-Luc Godard. Esta cinta es considerada una obra maestra del cine francés y consolidó aún más la reputación internacional de Bardot como actriz capaz de encarnar roles complejos en proyectos cinematográficos exigentes.

Entre sus últimos trabajos cinematográficos destaca L’os and la poupée (1970), una comedia romántica dirigida por Claude Lecoq. Aunque el cine había sido su motor profesional durante años, Bardot tomó una decisión radical poco después.

Un giro radical: el compromiso con los animales

En 1973, antes de cumplir los 40 años, Brigitte Bardot se retiró de la gran pantalla de manera definitiva. Decidió abandonar la actuación para dedicarse por completo a causas que ella consideraba urgentes: la defensa y protección de los animales. Se estableció en Saint-Tropez, donde fundó la Fundación Brigitte Bardot, una organización dedicada a mejorar las condiciones de vida de los animales en Francia y en todo el mundo.

La fundación se centró en múltiples campañas para erradicar prácticas consideradas crueles contra los animales. Entre sus logros más conocidos está su papel en la lucha contra la caza de focas con fines comerciales. Bardot y su equipo impulsaron campañas que culminaron con la prohibición de la importación de pieles de foca en Francia y, posteriormente, en la Unión Europea, un hito legal y social en la defensa de la fauna marina.

Su activismo se extendió a la lucha contra el maltrato en granjas industriales, la promoción de leyes más estrictas sobre bienestar animal y campañas de sensibilización pública. La forma en que canalizó su fama de estrella del cine para atraer atención a estas causas convirtió a Bardot en una pionera del activismo animalista moderno.

Controversias y legado complejo

Aunque muchos valoran a Bardot por su defensa de los animales, su figura pública también estuvo marcada por polémicas derivadas de declaraciones controvertidas. En años recientes, sus comentarios considerados racistas, homófobos y contrarios al feminismo provocaron críticas intensas y, en algunos casos, consecuencias legales. Estas posturas generaron tensiones con sectores sociales y políticos que cuestionaron su legado fuera del activismo animalista.

Además, sus expresiones de apoyo a figuras políticas de extrema derecha en Francia y a líderes internacionales, como el presidente ruso Vladimir Putin, alimentaron un debate sobre el impacto de su voz pública en asuntos sociales y políticos más amplios.

Más allá del mito: la huella de Brigitte Bardot

Brigitte Bardot no fue solo una cara famosa del cine. Su impacto en la industria cinematográfica europea, su influencia estética en la moda y la cultura popular, y su compromiso con la protección animal la convirtieron en una figura multifacética cuya vida y obra seguirán siendo objeto de análisis y discusión.

Su muerte marca el cierre de una era, pero su legado —tanto en la pantalla como fuera de ella— continuará generando debates sobre el poder de las celebridades para influir en causas sociales y sobre los límites entre la admiración artística y las responsabilidades éticas del activismo público.

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