Es la tercera vez en un año que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se reúne con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en Estados Unidos. Esta vez en Mar-a-Lago, la residencia personal del presidente estadounidense en Florida. Tras dos meses críticos de negociaciones para lograr una tregua en Ucrania, Trump y Zelenski han alcanzado un acuerdo sobre “el 90%” de los aspectos del plan de paz de 20 puntos, propuesto inicialmente por la delegación estadounidense y que ha ido sufriendo modificaciones a medida que han avanzado las conversaciones. Aun así, los líderes de ambos países han asegurado que quedan escollos por superar, entre ellos la gestión de la región del Donbás y el control de la central nuclear de Zaporiyia.
Las dos reuniones anteriores tuvieron resultados dispares. En la primera, Trump acusó a Zelenski de ser desagradecido y de jugar con el inicio de la tercera guerra mundial. El segundo encuentro fue cordial y terminó con un contrato de suministro de armas valorado en 90.000 millones de dólares. En esta ocasión, ambos líderes se han reunido con expectativas elevadas, cuando está a punto de cumplirse el cuarto año de guerra, aunque al término del encuentro el mensaje ha sido claro: aún queda un largo recorrido por delante.
“El plan de paz de 20 puntos está acordado en un 90%; las garantías de seguridad entre EEUU y Ucrania están acordadas al 100%; las garantías de seguridad entre EEUU, Europa y Ucrania están casi acordadas; la dimensión militar está acordada al 100%; el plan de prosperidad se está ultimando”, ha asegurado Zelenski. Pese a los avances, Trump ha subrayado que las negociaciones siguen siendo altamente complejas y ha evitado fijar un calendario concreto para su resolución. Asimismo, ha apuntado que quedan “uno o dos asuntos muy espinosos” por resolver.
El plan de 20 puntos
La gestión de la región del Donbás y el control de la gran central nuclear de Zaporiyia son los principales escollos en las negociaciones, según han señalado ambos líderes. Por un lado, Moscú exige la retirada total de las tropas ucranianas del 25% de Donetsk que aún controla Kiev, mientras que EEUU propone crear una zona desmilitarizada, a la que Ucrania accedería si Rusia hace lo mismo en el Donbás. Por otro lado, Zelenski quiere que Zaporiyia pase a ser controlada por Energoatom, la empresa estatal ucraniana, y EEUU, sin interferencia rusa.
En ese contexto, alcanzar una propuesta final del ya célebre y criticado plan de paz de 20 puntos, una revisión de la propuesta original de 28, representa una gran gesta. Las previsiones del acuerdo, elaborado por Kiev y Washington, incluyen garantías de seguridad para evitar una futura invasión rusa de Ucrania, así como la incorporación de Kiev a la Unión Europea, un acuerdo de seguridad bilateral con Estados Unidos y mecanismos para preservar la paz y prevenir nuevas agresiones.
Tras la reunión y con el objetivo de seguir limando asperezas, Trump y Zelenski se han emplazado a enero para continuar trabajando con las delegaciones negociadoras de todas las partes, incluidos los líderes europeos, con quienes mantuvieron una videollamada tras el encuentro.
La llamada con Rusia
Apenas una hora antes de reunirse con Zelenski, siguiendo el patrón de la última reunión, Trump afirmó que había hablado con el presidente de Rusia, Vladímir Putin. La llamada entre Trump y Putin duró más de una hora y tuvo un “tono amistoso”, según informó el asesor de política exterior del Kremlin, Yuri Ushakov. Trump “escuchó atentamente” la evaluación rusa sobre las perspectivas de un acuerdo de paz en Ucrania y ambos líderes coincidieron en que Kiev debe tomar una decisión sobre el futuro de la región del Donbás “sin demora”, de acuerdo con lo dicho por Ushakov.
Rusia ha criticado hasta ahora toda propuesta de plan de paz que se alejara de la que inicialmente fue presentada al Kremlin. El mismo Ushakov calificó el plan de “inaceptable” y el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi V. Lavrov, rechazó la idea de desplegar fuerzas de paz europeas en Ucrania, una posibilidad planteada en el acuerdo. Con todo, aunque las negociaciones avanzan, Ucrania se aproxima a su cuarto año de guerra sin una visión clara de cuándo podrían silenciarse las armas.
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