Hace solo unos meses, quien fue su descubridor en Europa, el exdirector deportivo del Barça Ramon Planes, recomendaba al club desde estas páginas que no se vendieran a Ronald Araujo. Y no lo hacía porque lo fichó él sino por el convencimiento de que el central uruguayo es uno de los mejores del mundo y un perfil muy diferente y necesario de lo que tiene la plantilla blaugrana en su zaga.
Porque Araujo estuvo cerca de irse a la Juventus ahora hace un año y porque en verano hubo todo tipo de rumorología por la cláusula de salida que se incluyó en su contrato y que abarataba su venta. Araujo se había ganado prácticamente la titularidad tras la salida de Íñigo Martínez, pero petó tras la derrota ante el Chelsea en un partido que midió mal y acabó expulsado. Un lance que le puede pasar a cualquiera pero que a Araujo se le echa siempre en cara, mientras que a otros futbolistas se les perdona todo.
Nadie debería olvidar que Ronald Araujo rechazó ofertas muy importantes, incluso, para irse libre. Y que aceptó un salario muy por debajo del de muchos de sus compañeros cuando él era titular indiscutible. Ni tampoco que muchos entrenadores le han colocado en la banda derecha cuando se jugaba contra el Madrid para poder tapar a Vinicius. El uruguayo ha hecho innumerables sacrificios y, por todo ello, merece respeto y confianza para el futuro.
Ronald Araujo podrá tener defectos, pero sin duda es el central más rápido de la plantilla y el encargado de rectificar siempre a sus compañeros. Por eso suele aparecer en las fotos porque es el único que llega en situaciones límite. Es el más potente en el juego aéreo y un futbolista querido y respetado dentro del vestuario. Ahora que el Barça está mirando al mercado para recomponer su defensa por la baja de Christensen, lo que deberían hacer es potenciar al uruguayo y confiar en él. Seguro que será el mejor fichaje del mercado de enero porque, pese a quien pese, sigue siendo de los mejores del mundo atrás.











