Una vez más y ya van decenas de ellos, el Valencia CF acude a un mercado de fichajes con el mediocentro defensivo entre sus necesidades principales, entre sus fichajes obligatorios. Desde el hegemónico paso de David Albelda en la primera década de este siglo, el conjunto valencianista ha tenido en esa zona una carencia que prácticamente nadie ha sido capaz de llenar del todo durante años. Errores a la hora de fichar o el breve paso de los pocos jugadores que han funcionado en esa demarcación son algunos de los motivos que siguen obligando al club a mirar en esa dirección.
Después de que el de la Pobla Llarga terminase su carrera, el Valencia CF apostó por Javi Fuego, quizás el mejor pivote valencianista en la era ‘postAlbelda’ y cuya figura ha ganado casi más relevancia con el tiempo porque más allá de las dos temporadas de Marcelino con Geoffrey Kondogbia y Francis Coquelin, los mediocentros posicionales que ha tenido el club han vivido de destellos y cortos periodos de buen rendimiento.
Javi Fuego, tres años de buen nivel
Fuego llegó en 2013 al club y jugó 117 partidos. Aterrizó a los 29 años, siendo un fichaje que no buscaba un nuevo legado en la parcela ancha de Mestalla como el que había tenido Albelda, pero sí un rendimiento inmediato que dio con creces, alcanzando su cénit en el año de Nuno. Tras su paso por el equipo ya tocaba buscar un jugador que pudiese dar años de buen rendimiento en una posición estratégica.
Javi Fuego / EFE
Kondogbia y Coquelin, una solución ‘cortada’
En este sentido, y con el ánimo de volver a ser un equipo que luchase por jugar la UEFA Champions League, el Valencia apostó por Kondogbia y unos meses más tarde por Coquelin. El club armó la mejor pareja de pivotes en plantilla en muchos años, dando un rendimiento mayúsculo y ayudando al equipo de Marcelino a ‘tocar metal’, además de meterlo de nuevo en la élite europea.
Después de años de preocupación en el seno del club con la figura del ‘6’, el Valencia CF parecía haber encontrado dos jugadores sobre los que sustentar la medular -junto con Dani Parejo en las labores de creación-, pero la decisión de Meriton Holdings de dinamitar el proyecto, punto de partida del ‘desastre’ actual, se lllevó también por delante a estos jugadores, malvendidos a entonces rivales directos.
Fichajes ‘fallidos’, destellos y cedidos que no siguieron
Desde entonces, lo del Valencia CF con el ‘6’ ha sido una travesía por el desierto que ha puesto este fichaje en el centro de todas las planificaciones. Por el pivote han pasado muchos jugadores, algunos de desastroso recuerdo como Cristian Oliva o Ilaix Moriba. Otros que llegaron cedidos, tardaron en cuajar y terminaron su préstamo en el momento de máximo nivel, como son los casos de Nico González y de Enzo Barrenechea, por los que el club no apostó en su compra.

Barrenechea pugna un balón con Peque en Mestalla / EFE
También ha contado con los picos de forma de Hugo Guillamón y de Pepelu, que en algún momento han estado llamados a darle estabilidad a esta demarcación, pero que finalmente cayeron en barrena como todo el equipo en un club que se ha acostumbrado a luchar por no descender a Segunda División. El de L’Eliana está en Croacia y el de Denia buscando parecerse a su versión de la primera temporada después de una segunda para el olvido.
Santamaria no vale, que pase el siguiente
En esta coyuntura se ha llegado a este mercado de invierno. Pepelu ha recuperado el tono competitivo en las últimas semanas y su brecha de nivel con Baptiste Santamaria, llegado hace unos meses, se ha acrecentado mucho. El francés no está cumpliendo las expectativas ni con balón ni sin él, lo que por enésima vez ha vuelto a situar al Valencia con la imperiosa necesidad de reforzar la contención de su centro del campo antes de un mercado de traspasos.
En este invierno la prioridad es el delantero por la escasez de perfiles en el equipo y también económica para reforzar todas las posiciones en la que el conjunto de Carlos Corberán anda cojo, pero tras la figura del ‘9’, en la hoja de ruta se encuentra ese centrocampista de perfil físico que al equipo le falta desde hace temporadas. La complicación de encontrarlo con los condicionantes de enero es muy elevada, sobre todo si el propósito es el de corregir un mal endémico de cara al futuro, pero el mercado ‘pivota’ de nuevo en esa dirección.










