Lo esperado en el Príncipe Felipe, pero con un guion de película de suspense. Por suerte, no fue de terror. El Casademont Zaragoza se despertó a tiempo de una pesadilla de segunda parte, donde dilapidó una renta de 17 puntos, y acabó tirando de oficio para asegurar su novena victoria consecutiva en la Liga Femenina Endesa (76-70). La décima la buscará el equipo en Valencia, pero antes se tendrá que recuperar del tremendo susto que se llevó ante un Araski que supo aprovechar el colapso aragonés y que a punto estuvo de dar la campanada en Zaragoza.
Con Carla Leite ya recuperada de su tobillo, como titular, podía parecer que el Casademont, a solo dos días de volver a visitar a su enemigo íntimo, podía tomarse con tranquilidad el duelo ante las vascas. Pues nada de eso. A Bankolé, que se dio un tremendo golpe, casi le cuesta la salud poner por delante a las suyas en el marcador, una ventaja que ya nunca perdieron y que solo fue en aumento durante la primera parte. Principalmente, porque este Casademont tiene una facilidad pasmosa para anotar. Por dentro, por fuera, en estático, a la carrera...Y cuando no aparece una jugadora, lo hace la de al lado.
Primero fue Fingall, luego Gueye, más tarde tomaron el relevo Mariona Ortiz y Helena Pueyo. En definitiva, un arsenal casi ilimitado ante el que el Araski no podía competir. Y mira que las visitantes lo intentaron y encontraron en unas inspiradas Morro y Hill sus mayores armas. Aunque, asustadas por el poderío aragonés en la pintura, fiaban todo al tiro exterior y allí iban a rachas.
Todo lo contrario que las zaragozanas, que anotaban como si fueran un martillo pilón. En ese escenario, el Araski aguantó el primer cuarto con dignidad (26-19), pero en que sus porcentajes comenzaron a bajar en el Felipe, su desventaja comenzó a crecer. Un 2+1 de Mawuli y un triple de Helena Oma (buenos minutos de la catalana), mientras Fingall seguía a lo suyo, pusieron un 40-25 que amenazaba con romper definitivamente el choque.
El horror
De ahí al descanso, se frenaron algo las de Cantero (si eso se puede decir de un equipo que anota 47 puntos en la primera parte) y las vascas se iban al descanso con un hilo de esperanza que alimentó Morro con un buen parcial de salida en el tercer cuarto (47-37).
¿Había partido? Vaya que si lo había. El Araski siguió remando y volvió a esa orquilla de los 10 puntos de renta que obligó a parar el partido a un enfadado Carlos Cantero. Entonces, lo nunca visto. A la siguiente jugada, y después de un 2+1 vitoriano, el técnico volvió a pedir otro tiempo muerto. Pero de nada sirvió, el Casademont comenzó a ponerse nervioso y a fallar cosas inexplicables. El atasco provocó que al último cuarto se entrara con el partido en el aire (60-58).
El bloqueo no quedó ahí. El Araski, a pesar de fallar mil oportunidades para ello, se llegó a poner por delante cuando solo faltaban 5 minutos. Entonces, aleluya, un triple de Fingall al que le siguieron cinco puntos de Pueyo y un triple final de Hempe para, en medio del desconcierto total, dejaron la victoria en un Príncipe Felipe que acabó soltando el aire que contuvo durante 20 angustiantes minutos.













