«Locos», en el buen sentido de la palabra, matiza Andrei Radu al referirse a la afición del Celta, a la que el guardameta rumano no se cansa de agradecer el ánimo incondicional que muestra a sus jugadores, no solo en Balaídos sino en todos los desplazamientos que realiza el equipo. No se recordaba un entusiasmo similar en los cien años de historia de este club, ni siquiera durante la etapa dorada de entre siglos que hizo disfrutar a lo grande de competiciones europeas, significándose incluso como el mejor equipo del mundo en febrero de 2001, según la IFFHS.
Y este celtismo rebosante se aprecia en cada jornada que el equipo de Giráldez pisa un Balaídos donde casi siempre se agotan las entradas y que presenta la quinta mejor media de ocupación de los veinte campos de Primera División al alcanzar un 88,8 por ciento de ocupación de los 22.803 asientos que ahora componen un estadio que está a la espera de estrenar la nueva grada de Gol para acercarse a un aforo de treinta mil. Esos datos demuestran que el fervor celtista va en aumento y el equipo de Giráldez no se cansa de darle razones para que así sea, a pesar de sus flacos resultados como local en lo que va de temporada. Pero el nuevo aficionado es menos exigente porque agradece el espectáculo que envuelve cada partido. Muchos quieren asistir a la liturgia de los partidos de fútbol, que comienzan incluso horas antes de que ruede el balón. La previa ha adquirido una gran importancia, como los prolegómenos. Nadie quiere perderse ‘Oliveira das cen polas’, mostrando con orgullo su bufanda y acompañando con la voz una melodía que ahora mismo representa más para el aficionado que el propio himno del club. Es la banda sonora de los nuevos tiempos.
Hasta la jornada decimosexta de la Liga 2025-26, el estadio de Primera División que más gente reúne es Mestalla, con el 92,1 por ciento de media de ocupación de los 49.430 asientos que tiene asignados oficialmente el campo del Valencia.
El segundo puesto recae en un Camp Nou completamente renovado que lleva solo unas jornadas abierto y sin disponer de toda la capacidad prevista al no concluirse todavía las obras. La afición azulgrana ha llenado el 91,8 por ciento de las localidad disponibles hasta el momento y que no superan la mitad del aforo final, que rondará los 105.000 espectadores.
La cuarta plaza corresponde a otro de los grandes colosos no solo de la Liga sino del fútbol europeo: el Santiago Bernabéu, que también alcanza una media del 88,8 por ciento de ocupación sobre un aforo oficial de 83.166 butacas. Mismo porcentaje que el Celta, que figura a continuación, pero triplicandoel madrileño la capacidad de los graderíos disponibles para el público en Vigo.
El otro gran estadio de Madrid, el Metropolitano, aparece en la sexta plaza, por detrás de Balaídos, con el 87,6 por ciento (sobre 70.692) de asientos ocupados en cada cita del equipo de Simeone.
El ‘top ten’ lo completan el Martínez Valero de Elche, con el 87,6 por ciento (31.388); el vetusto Vallecas, con el 86,9 por ciento (14.708); el Ramón Sánchez-Pizjuán, con el 85,5 por ciento (43.883); y su vecino el Olímpico de La Cartuja, con el 85,4 por ciento (68.887), que ahora utiliza el Betis mientras remodela el Benito Villamarín.
Y entre algunos de esos colosos del deporte rey aparece un Balaídos para el que el Concello proyecta una nueva ampliación en la grada de Tribuna que elevaría su capacidad hasta los 40.000 espectadores. Es la apuesta del alcalde Abel Caballero para tratar de conseguir una sede del Mundial del 2030 para Vigo, donde el celtismo ha roto las expectativas del club y de las autoridades locales sobre la demanda de fútbol en directo. La fiebre va en aumento y la del celtismo se posiciona entre las más destacadas de la Liga.














