En un mundo plagado de desastres ambientales, especies en peligro de extinción y ecosistemas moribundos, «el mejor regalo que podemos hacer es devolver la esperanza frente a la crisis climática«, explica, con una sonrisa, Philip McMaster, el Papá Noel ecologista que desde hace más de una década se pasea por las cumbres del clima y demás reuniones políticas de alto nivel para difundir un mensaje de optimismo frente a la situación de caos climático. Su nombre artístico es el de Sustainaclaus porque, igual que su homólogo lapón, trabaja para devolverle la alegría a niños y mayores: «Y eso no se hace comprando juguetes ni cayendo en una espiral desenfrenada de consumo. El obsequio más importante que podemos hacer para los nuestros y para las generaciones venideras es luchar para salvar el planeta y asegurar un futuro habitable para todos«.
Detrás del inconfundible traje rojo y de una barba blanca cuidadosamente trenzada, está la voz de un científico que ha dedicado toda una vida a la investigación ambiental y que, tras su jubilación, ha decidido dar el salto al activismo climático. Hace ya 10 años que Sustainaclaus se pasea por las cumbres del clima, desde el encuentro en el que se forjó el Acuerdo de París hasta la última reunión celebrada este año en Brasil. «Mi objetivo es difundir un mensaje de sostenibilidad y esperanza que trascienda fronteras, tal como lo hace la figura de Santa Claus. Pero yo, a diferencia de él, no quiero vender nada. Solo quiero concienciar sobre la necesidad de cuidar el planeta y de garantizar un futuro digno para todos», relata McMaster, frente a una taza de chocolate caliente, en una entrevista con EL PERIÓDICO.
«El obsequio más importante que podemos hacer para los nuestros y para las generaciones venideras es luchar para salvar el planeta y asegurar un futuro habitable para todos»
Cartas de todo el mundo
Este año, bajo el lema ‘Make children great again’, Sustainaclaus y sus elfos se han pasado meses recogiendo cartas en las que niños y niñas de todo el mundo muestran su preocupación por el mal estado del planeta y reclaman a los adultos que se tomen en serio la lucha climática y que, en definitiva, actúen de una vez para solucionar el problema y garantizarles un futuro digno. «Entregué estas cartas a los negociadores de la cumbre del clima de Brasil y seguiré haciéndolo en todos los foros políticos que pueda para que las personas encargadas de legislar sobre estas cuestiones recuerden qué está realmente en juego», relata con la convicción de que «pocas cosas interpelan tanto a un adulto como verse reflejado en la mirada y en las palabras de una infancia que heredará las consecuencias de sus decisiones».
Tres niños enseñan las cartas entregadas a Sustainaclaus durante la cumbre de Brasil. / Proyecto ‘make children great again’
El mensaje del Papa Noel ecologista se dirige especialmente a padres, líderes políticos y responsables económicos de todo el mundo, ya que les pide que dejen de delegar el futuro en promesas abstractas y asuman, en primera persona, las decisiones difíciles que exige el presente para hacer frente a la crisis climática. «Cuidar del planeta no es un gesto simbólico ni una moda, sino una obligación moral hacia las generaciones que vienen, que observan, aprenden y juzgan a los adultos no por lo que dicen, sino por lo que hacen», argumenta Sustainaclaus. «El mejor regalo que puede hacer un adulto a un niño es el compromiso ambiental y la acción inmediata frente a la crisis climática. No basta con buenas palabras, hay que educar en valores de sostenibilidad y dando el ejemplo», esgrime con una sonrisa mientras muestra un glosario con varias acciones que sí pueden cambiar el mundo.
Una Navidad más sostenible
El ejemplo más evidente, señala, es la propia Navidad. «Estas fechas se han convertido en sinónimo de consumo desmedido, compras impulsivas, regalos innecesarios y una sobreproducción de objetos de corta vida útil con un elevado coste ambiental y social», denuncia. Frente a ello, Sustainaclaus propone un cambio de mirada: «En lugar de acumular bienes efímeros y muchas veces innecesarios, deberíamos aprovechar este momento para hacer regalos con sentido, como el tiempo compartido, los gestos de cuidado o el apoyo a quienes más lo necesitan«. Su planteamiento no pasa por eliminar la Navidad, sino por rescatar su esencia y recordar que se trata de «una celebración centrada en la comunidad, la solidaridad y la empatía». «El acto de regalar no puede seguir nutriendo una espiral insostenible, sino que debería volver a ser en una expresión real de amor y responsabilidad hacia las personas y el planeta«.
«En lugar de acumular bienes efímeros y muchas veces innecesarios, deberíamos aprovechar este momento para hacer regalos con sentido, como el tiempo compartido, los gestos de cuidado o el apoyo a quienes más lo necesitan»
Sustainaclaus propone utilizar estas fiestas para empezar a aplicar todos aquellos «pequeños y grandes cambios» que necesitamos para crear un estilo de vida más sostenible. Y eso empieza, por ejemplo, repensando qué tipo de regalos hacemos, evitando los objetos de usar y tirar, apostando por las compras de segunda mano y apoyando comercios locales o proyectos sociales. También anima a dedicar tiempo real a la familia, apagar pantallas y dispositivos electrónicos, para poder pasar tiempo de calidad con los demás. «Disfrutar de una comida sin prisas, cocinar juntos, pasar una tarde entera contando historias, jugar en familia o salir a pasear por la naturaleza son los regalos más importantes que podemos hacer porque enseñan valores de cuidado, respeto y responsabilidad hacia los demás y, en definitiva, hacia el planeta que compartimos todos», comenta.
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