Alrededor de los 60% de los extremeños que decidieron votar ayer lo hicieron por opciones de derecha y extrema derecha en una de las regiones que durante décadas representó una fidelidad granítica al PSOE. La participación no fue alta, pero tampoco clamorosamente baja, un 62,4% aproximadamente. Ahora, casi dos años y medio después de las últimas elecciones generales, comienza un largo proceso de derrotas socialistas perfectamente pronosticables. Ni en una sola de las citas electorales del próximo año el PSOE parte como hipotético ganador. Van a perder en todas las comunidades y se quedará en la oposición. En eso va a quedar la genial estrategia político-electoral de Pedro Sánchez.
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