La suerte volvió a pasar de largo por Córdoba en el sorteo de la Lotería de Navidad. Un año más, la provincia se quedó sin premios mayores y apenas logró rescatar 650.000 euros del tercer premio, repartidos en trece décimos vendidos entre Montilla y la capital, agraciados con 500.000 euros a la serie.
Habrá que esperar al sorteo de El Niño o, directamente, al próximo año para intentar revertir una racha esquiva que se prolonga ya demasiado. Según los datos de Loterías y Apuestas del Estado, en Córdoba solo se vendieron trece décimos premiados entre los trece grandes premios del sorteo.
Una serie en Montilla
El número 90.693 dejó una serie completa en la administración número 3 de la Corredera, en Montilla, lo que supuso medio millón de euros repartidos. La noticia fue una sorpresa mayúscula para su responsable, Teresa Grego, que encara ya la jubilación. “No me lo esperaba para nada. Vender tantos números hace imposible tenerlos todos en la cabeza”, reconoce. Se enteró por una llamada de su despacho de Loterías y, por ahora, ningún agraciado se ha puesto en contacto con ella. “Esperamos que lo hagan, aunque sea en privado”, señala. Al menos, admite, este premio le permitirá retirarse “con una gran alegría”.
Y tres décimos en la capital
En la capital, el mismo número dejó 150.000 euros correspondientes a tres décimos. Dos de ellos se vendieron por máquina en el estanco de Medina Azahara, 21, en el barrio de Ciudad Jardín. Para su propietario, Juan José Ferrer, ha sido un estreno en el sorteo navideño. Tras 25 años trabajando en la hostelería, decidió hace tres dar un giro a su vida y ponerse al frente del negocio. “Nos va a venir muy bien para darnos a conocer”, comenta sonriente mientras sostiene el cartel del premio. La noticia le pilló “trabajando tranquilamente”, aunque admite que, aunque siempre existe la posibilidad, “nunca piensas que te va a tocar a ti repartirlo”.
El tercer décimo premiado en la capital se vendió en el estanco de la avenida de La Viñuela número 31. Isabel Tavira y Sonia Roma, trabajadoras del establecimiento, celebran haber repartido por primera vez en casi tres décadas un premio del sorteo más importante del año. “Aquí se venden muchísimos décimos de terminal”, explica Isabel. Como en los otros casos, desconocen quién ha sido el agraciado, aunque desean que haya sido alguien del barrio. “Aquí hay gente muy trabajadora y que se lo merece”, apuntan, con la esperanza de que “lo disfrute mucho”.
Ambas confían en que este premio sirva para dar un pequeño impulso al negocio, especialmente de cara a la Lotería del Niño. “Ahora queremos el primero del seis de enero”, bromean entre risas, aún algo incrédulas. “Estamos en shock”, reconocen. Eso sí, la celebración está asegurada: “Algo habrá que hacer. Al menos, abrir una botella de champán”.
Y es que 2025 fue el año de Córdoba. La suerte pasó de largo, dejó un goteo de premios y siguió su camino. Quedaron algunos décimos premiados, alegrías y celebraciones en la intimidad y la misma ilusión de siempre, esa que cada diciembre vuelve a levantarse aunque sepa que puede volver a caer.















