La Lotería de Navidad ya está aquí y los aragoneses vuelven a estar completamente ilusionados con un Sorteo Extraordinario donde la superstición está siempre presente. El Teatro Real de Madrid, donde ayer se agolpaba gente en la puerta para hacer fila y poder ver el sorteo, se convierte otro año más en el epicentro de la esperanza para millones de españoles con el sueño de que los niños de San Ildefonso canten su número como ‘El Gordo’.
En Aragón, el sorteo se sigue siempre con especial atención con la expectativa de que alguno de los grandes premios —especialmente el Gordo— deje su huella en la comunidad. A lo largo de la historia, no han sido pocas las localidades aragonesas que han vivido esa ansiada lluvia de millones que convierte la suerte individual en felicidad compartida.
Hay que remontarse hasta 2023 para encontrar el ultimo gran golpe de suerte, cuando el Gordo se vendió en una administración de Zaragoza. El año pasado no fue especialmente afortunado para la comunidad, ya que ni el Gordo ni el segundo premio recalaron de lleno en Aragón. Sin embargo, el azar—caprichoso como siempre— quiso dejar un buen pellizco en un rincón inesperado de la provincia.
Un golpe de suerte en Carenas
El protagonista de esta historia es Carenas, un pequeño municipio de la comarca de Calatayud, con apenas 167 habitantes, según el INE. Un lugar tranquilo donde nadie imaginaba que la suerte iba a llamar a la puerta y menos aún por casualidad.
La historia tiene su miga. Un niño que jugaba en un club de baloncesto madrileño —el mismo que vendió buena parte del número 72.480, agraciado con el Gordo— repartió 30 papeletas entre amigos y conocidos del pueblo del que desciende su familia. El resultado: 1,5 millones de euros acabaron en manos de un grupo de vecinos de Carenas que, dos días antes del sorteo, compartían risas y cervezas en el bar del pueblo, uno de los más despoblados de la provincia.
Un premio inesperado
Juan Carlos Nuño, vecino de Carenas y uno de los agraciados, contaba a EL PERIÓDICO DE ARAGÓN cómo todo ocurrió casi sin darle importancia. El compró cinco papeletas del número mientras se tomaba una cerveza con los amigos. Fue Antonio Redondo, uno de sus mejores amigos, quien apareció en el bar con las participaciones del club madrileño donde jugaba su hijo.
“Estábamos ahí los amigos, porque estamos siempre juntos. Coincidió que estábamos echándonos unas cervezas, pero vamos, llega a ser otro momento y a lo mejor me habría quedado sin”, recordaba Nuño, todavía sorprendido de su buena suerte.
La noticia del premio le llegó estando en Madrid, aunque al principio pensó que se trataba de un premio menor. Ni llegó a imaginar que le podía haber tocado el Gordo. Aunque su idea era hacer turismo por la capital, adelantó el regreso a su pueblo para celebrarlo con la cuadrilla.
Un reparto que supo mejor entre amigos
El dinero se repartió en participaciones de dos euros, cada una premiada con 40.000 euros. En el caso de Nuño, de las cinco papeletas que compró, regaló una y se quedó cuatro, lo que le supuso un premio total de 160.000 euros. “Un pellizco que nunca viene mal”, confesaba.
Una suerte similar corrieron sus amigos, los mismos con los que compartía cervezas aquel viernes por la tarde. La historia convirtió a Carenas en uno de los pueblos más felices de Aragón el 22 de diciembre de 2024, una jornada que terminó, como no podía ser de otra manera, con celebración, juerga y brindis hasta bien entrada la noche.











