Al dolor inconcebible de perder a sus tres hijos de golpe, a los padres se les sumó el trato que recibieron por parte de las autoridades argelinas, que los encarcelaron, ella embarazada de nueve meses, según detalla Ibtissam, la hermana del padre de los menores fallecidos en una patera: «Mi hermano acababa de perder a sus tres hijos y lo llevaron sin zapatillas y con la ropa mojada. Lo trataron como basura. Esa gente no tiene corazón. No han querido matar a sus hijos. Imaginaban un futuro para ellos».
Abdelilah (18 meses), Zizo (3 años) y Ranima (12 años). / DI
Pesa a estar embarazada de nueve meses, la madre de los pequeños tampoco se libró de las rejas. «La llevaron al hospital para hacerle una ecografía y luego la metieron en la cárcel», narra su cuñada. Al menos pudo asistir al funeral de sus hijos, ya que fue liberada unas horas antes de celebrar dicha ceremonia, pero no así su padre, que continúa en prisión.
«En Argelia no existe una adecuada valoración de la vida humana. A su llegada a tierra no había personal médico, ni psicólogos, ni voluntarios para atender a las personas rescatadas, como ocurre en Europa o en otros países con protocolos humanitarios. A pesar de que habían pasado más de 36 horas en el mar tras el hundimiento, no se les brindó la atención mínima necesaria. No hubo compasión, ni respeto por la vida humana. Únicamente culpabilización y maltrato moral y físico», resume Ibtissam, que no aprueba «en ningún caso» la decisión que tomó su hermano de subir a toda su familia a una patera.
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