El ‘chemsex’ gana terreno en Canarias e inquieta a Salud Pública

Casi siempre empieza con una promesa que se hace de persona a persona o a través de aplicaciones: más conexión, menos inhibición y sexo desenfrenado. En ese contexto, la química aparece como un recurso para intensificar la experiencia y alargar los encuentros, pero cuando las drogas entran en juego, el placer y el deseo pueden convertirse en escenarios de riesgo. Así se presenta el chemsex, una práctica que combina el consumo de sustancias psicoactivas con relaciones sexuales prolongadas con diferentes sujetos, que ha ido ganando terreno en las grandes ciudades españolas y en entornos turísticos como Canarias, sobre todo en aquellos espacios en los que se celebran eventos festivos de gran afluencia.

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