Dos años y medio de espera para obtener cita en una clínica dental solidaria

Ir al dentista es, para muchos, un desembolso económico impensable. Lo dice Estefanía Herrera, desde Granollers, Barcelona. Madre de dos hijos y viuda desde muy joven, hoy tiene 52 años, empezó en la treintena a perder piezas dentales. Pero, cuenta, en aquel momento lo fue dejando. «Pensaba antes en los demás y en otras necesidades que tenía. No era una prioridad. Además, se te va un dineral. Vas a una de esas cadenas que se anuncian y te hacen presupuestos de miles y miles de euros. Y dices: ‘Guau, no puedo pagar'».

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