La reunión entre Sumar y PSOE para reconducir el choque de trenes por la crisis en el Gobierno culmina sin «ningún avance», según denuncia el socio minoritario del Gobierno, que advierte que el bloqueo de legislatura pone «en riesgo el acuerdo» entre socios de coalición. La brecha entre las dos alas del Ejecutivo se abrió la semana pasada, con Yolanda Díaz reclamando remodelar el Consejo de Ministros tras la crisis abierta por los casos de corrupción y las denuncias por acoso sexual. El propio Pedro Sánchez rechazó desde el primer minuto esta posibilidad. Tras el portazo llegó al petición de una reunión formal, que se ha celebrado este viernes en el Congreso y se ha rebajado al mínimo, sin ministros y con segundos perfiles.
Por el ala socialista acudía la secretaria de Organización, Rebeca Torró, cuestionada por su cercanía a Francisco Salazar, denunciado internamente por acoso sexual y el secretario adjunto a Organización y de Transparencia y Acción Democrática, Borja Cabezón. Por parte de Sumar, acudió Lara Hernández, por parte de Movimiento Sumar, Lidia Muñoz, secretaria de organización de Comuns, Eduardo Rubiño, miembro de la Ejecutiva de Más Madrid, y Eva García Sempere, responsable de organización federal de IU, con una duración de más de una hora y media. Tampoco se han producido declaraciones posteriores, sino sólo un comunicado.
En este comunicado publicado a última hora de la mañana, Sumar denuncia la «actitud inmovilista del PSOE» que a su juicio «sólo favorece el desánimo progresista, refuerza la antipolítica y alimenta a PP y VOX y sus políticas de extrema derecha». Además, asegura que «más allá de la cordialidad y las buenas palabras, la reunión mantenida hoy no ha supuesto ningún avance significativo». Además, critican que el PSOE «sigue sin aportar siquiera una propuesta alternativa a la que hemos presentado».
Sumar ha trasladado al ala socialista la necesidad de impulsar mediads como la prórroga de los alquileres o la prestación universal por crianza, pero admite la falta de éxito de su intento y asegura que «seguiremos negociando en el seno del Gobierno» y se emplaza a ua futura reunión, con fecha indeterminada. «En el marco de la próxima reunión de la Comisión de Seguimiento del Pacto de Gobierno se deberá concretar el nuevo impulso a la legislatura». Asimismo, Sumar no da visos de contemplar su salida del Gobierno, pero sí advierte de que «la persistencia en este bloqueo a la legislatura pondría en riesgo el acuerdo de investidura», sin concretar tampoco sus próximos pasos.
Frente a las críticas de los de Yolanda Díaz, la valoración de Ferraz del encuentro es “positiva” tras casi dos horas reunidos en el Congreso con los representantes de Sumar. Su conclusión, como avanzaba ya este jueves Pedro Sánchez, es que “comparten más puntos en común que discrepancias”. Desde el PSOE insisten a sus socios en este punto, pero por el momento se cierran a comprometerse con las exigencias trasladadas por Sumar, más allá de emplazarse a seguir negociando. «Tenemos que seguir mejorando la vida de la gente y, en ese camino común, el diálogo es y será la mejor herramienta para avanzar en acuerdos que beneficien a la mayoría social de este país», ha expresado la secretaria de Organización, Rebeca Torró.
Los socialistas se enrocan en que su postura “ante cualquier indicio de corrupción es clara y firme”. Esto es, “tolerancia cero”, para argumentar que “actuamos siempre con contundencia e inmediatez ante cualquier conducta que vaya en contra de los valores y principios que representan estas siglas. Lo hemos demostrado y lo seguiremos haciendo”.
Crecen los reproches mutuos
Por el momento, los socialistas aguantan la presión ante el órdago de Yolanda Díaz exigiendo una remodelación profunda del Consejo de Ministros. Su oferta se limita a un revulsivo a la hoja de ruta de la coalición, sin más concesiones en materia de regeneración y, mucho menos, de ceses en el Ejecutivo. La estrategia de sostener el pulso se combina con la petición de tiempo para recuperar pie y llamadas a suavizar la tensión. También con una llamada a la “responsabilidad histórica” para contener una alternativa de PP y Vox, lo que ya no sería suficiente para los socios, según avisan.
En Ferraz viene debatiéndose desde el anterior ciclo electoral sobre cómo actuar con el espacio a su izquierda. Entre la duda de comerle terreno o darle oxígeno por la necesidad de hacer tándem en un contexto de confrontación entre bloques. La fragmentación y su caída crónica en los sondeos, unida a la debilidad del propio PSOE, ha hecho que se imponga entre muchos dirigentes socialistas la tesis de aguantar en intención de voto a costa de absorver voto en este caladero. De ahí los reproches a Díaz y la incomodidad con Sumar mostrada tanto en público como en privado tanto por ministros socialistas como por cuadros del partido, ignorando sus críticas e incluso menospreciándolas.
Reunión Díaz-Sánchez
El propio presidente de Gobierno trató de rebajar el calibre del choque con Sumar, que reclama una hoja de ruta social que dé sentido a la legislatura, con el ojo puesto en la vivienda, mientras se negocian medidas como la prórroga de la moratoria antidesahucios, que irá en el decreto del escudo social que se suele aprobar a fines de año; y la petición de los de Díaz de prorrogar 300.000 contratos de alquiler para evitar que su renovación implique una subida de precios. Desde Bruselas, Sánchez negó que la exigencia de Díaz fuese una «deslealtad» y trató de restar importancia, asegurando que se habían reunido a principios de semana.
La de este viernes es la segunda reunión que mantienen ambos partidos para evaluar y diagnosticar el estado del acuerdo entre ambas formaciones. La primera tuvo lugar en julio, en el Congreso, tras la entrada en prisión del exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, por su implicación en el caso Koldo, y a ella acudieron varios ministros de ambas partes del Gobierno. En aquella ocasión, la cita se produjo casi dos semanas después de que se pidiera y, aunque sí contó con primeros espadas, tampoco Sumar salió satisfecho. Al terminar, Ernest Urtasun se pronució en términos durísimos, denunciando el «inmovilismo» del ala socialista. «No son conscientes de la gravedad, para llegar a 2027 tienen que moverse», denunció el pasado 2 de julio.
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