Florentino Pérez acabó muy enfadado el Talavera-Real Madrid, en el que una parada de Andrei Lunin en la última jugada evitó que el partido se fuera a la prórroga tras el arreón final de los locales. Los de Xabi Alonso volvieron a protagonizar otro final de partido desastroso, perdiendo la posesión y quedando a merced de un rival de menor categoría (Primera RFEF), en el que Mbappé rescató a un Madrid que confirmó las sospechas del presidente sobre la pérdida absoluta de liderazgo del entrenador sobre el vestuario.
Pérez, que cedió el protagonismo a Pirri, presidente de honor, y a Santiago Solari, Roberto Carlos y Emilio Butragueño como emisarios del Real Madrid en el estadio de El Prado, lo vio en casa y mantuvo una larga conversación con José Ángel Sánchez, director general del club, a la conclusión del encuentro.
Xabi es el mejor escudo para Florentino
El dirigente volvió a barajar la posibilidad de despedir al tolosarra, tras otra decepcionante actuación de los blancos. Sin embargo, el entorno cercano al presidente parece haberle convencido de mantener a Xabi hasta la disputa de la Supercopa de España, más allá de los partidos ante Sevilla (20 de diciembre) y Betis (4 de enero). Esas voces repiten a Florentino que despedirlo ahora solo serviría para gastar una bala porque dejaría a Álvaro Arbeloa en el alambre, ya que una derrota ante el Atlético en Arabia o posteriormente en una hipotética final con el Barcelona o el Athletic devolvería al Real Madrid a la casilla de salida, pero habiendo gastado las balas de Xabi Alonso y de Arbeloa y con seis meses de temporada por delante todavía.
Además, y esto sí lo ha entendido el presidente como un argumento de peso, la destitución de Xabi, después de la salida de Ancelotti, terminaría poniendo el foco en la figura del propio Florentino y en su deficiente gestión deportiva del vestuario y del banquillo. Pérez no quiere tener sobre él el foco de las críticas de la prensa y los aficionados, algo que ahora mismo está evitando utilizando como escudo la figura de un Xabi que ha perdido el respaldo de la afición y del vestuario.
Florentino ya puso encima de la mesa el despido del vasco tras el tropiezo ante el Celta, pero cuando planteó “¿a quién ponemos por Xabi?”, como reveló EL PERIÓDICO, las respuestas que obtuvo no le convencieron. Jurgen Klopp no se plantea abandonar la dirección deportiva de Red Bull y Zinedine Zidane va a ser seleccionador de Francia en seis meses. Así que las alternativas eran Álvaro Arbeloa y Santiago Solari.
Arbeloa o cómo dirigir el vestuario desde el palco
En el primero ve Florentino una forma de controlar directamente el vestuario, ya que el exlateral es la forma más sencilla de dirigir la plantilla desde el palco. Un rottweiler que, sin embargo, no sería bien recibido en el grupo, donde no tiene ascendencia ni jerarquía, no al menos la que pueda tener Alonso. Pero el carácter de Arbeloa valdría a Pérez para poner en cintura a unos futbolistas que han hecho la cama a un Xabi que se ha rendido y ha tirado la toalla en el pulso con el vestuario. Solari es una opción más sobria, un técnico con más recorrido y personalidad que le valdría para completar la temporada mientras gana tiempo para encontrar al sucesor de Xabi o terminar de convencer a Klopp para la próxima temporada.
Aún así, Florentino aún no ha descartado la opción de despedir a Xabi Alonso después del partido del Sevilla, una vez que los jugadores se hayan ido de vacaciones, haciendo el menor ruido institucional posible y evitando ruedas de prensa y despedidas mediáticas. Un comunicado frío y quirúrgico que agradezca al tolosarra su trabajo y de la bienvenida a su sucesor, que arrancaría con el regreso al trabajo del equipo. el 29 de diciembre. Pérez se guarda ese as en la manga.
Pero Sánchez parece haber convencido a Pérez de aguantar a Alonso en el banquillo sin quemar esa bala ni la de Arbeloa. Si el Real Madrid no patina estrepitosamente ante Sevilla o Betis, Xabi llegaría con vida a Arabia a principios de año. Florentino no le tiene ninguna fe al técnico, pero sabe que su presencia en el banquillo evita que las miradas se dirijan al sillón presidencial. La última vez que el banquillo dejó de ser una excusa y el vestuario le ganó el pulso al entrenador, Pérez acabó huyendo y pidiendo disculpas por “malcriar a los jugadores”. Es la decisión de la que más se ha arrepentido en su carrera como presidente blanco. Ahora no está dispuesto a repetirla y, por mucho que el cuerpo le pida despedir a un Xabi en el que nunca ha creído, la continuidad del tolosarra la hace ganar tiempo.
Xabi Alonso, en el descuento en Talavera / RTVE
De la excelencia a un fútbol agónico
Y todo pese a que los últimos diez partidos han sido una agonía para el equipo y para el club con una imagen desastrosa del Real Madrid. Las derrotas ante el Liverpool, el Celta y el Manchester City, los empates en Vallecas, Elche y Girona, las agónicas victorias en Vitoria y Talavera… Solo el triunfo en Bilbao ofreció una imagen ilusionante a una afición que se ha cansado de ver pedir la hora a los de Xabi con un juego caótico y rácano impropio de una plantilla con los futbolistas que tiene el Madrid.
Sin embargo, por el momento Florentino parece haber dado su brazo a torcer entendiendo que Xabi es la menos mala de las soluciones que tiene ahora mismo sobre la mesa. Mantenerlo es ganar tiempo, por muy triste que suene en un club como el Real Madrid donde las medias tintas nunca han sido una solución. Xabi se ha convertido en el mejor escudo para Florentino y la menos mala de las soluciones para el banquillo. Y eso le mantiene en el cargo. La excelencia pasó a mejor vida.
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