Con las fiestas, llega el deseo de regalar. Buscamos impactar, dejar huella, ser originales, a veces sin pararnos a pensar demasiado en todo lo que implica ese detalle que, con tan buenas intenciones, ofrecemos a nuestros seres queridos.
Los grandes damnificados por esta búsqueda de la originalidad son, a menudo, los animales exóticos, especialmente aquellos que, por su pequeño tamaño, dulce apariencia y llamativas habilidades se convierten en objeto de incontenible deseo.
Un ejemplo de ellos son los petauros del azúcar. Las páginas de anuncios online ofrecen estas criaturas como animales de compañía por poco más de 150 € describiéndolos como «muy monos y mansitos». Pero la realidad es muy distinta. Al tenerlo en casa, fuera de su hábitat natural, este animal experimenta un gran sufrimiento, privado de la compañía de sus congéneres, pues es una especie social, es decir, que vive en grupo.
Son ruidosos y huelen mal
El petauro del azúcar es un mamífero nocturno que se desplaza saltando de rama en rama y planeando en el bosque. Además, son extremadamente ruidosos y tiene glándulas muy olorosas de marcaje que les sirven para reforzar sus lazos sociales y marcar su territorio. De este modo, a los pocos días de tener uno de estos animales en casa, la realidad se vuelve muy diferente a como había imaginado su comprador, tal y como advierten desde la plataforma Listado Positivo, que aboga por restringir la compraventa de mascotas exóticas por los daños que se les causa.
A menudo, los compradores los lanzan al aire para que planeen, causándoles un gran estrés / Pinterest
Al ser criados como mascotas en casas, viven en jaulas y aislados, lo que les provoca estrés, ansiedad, y pueden desarrollar enfermedades que, en muchos casos, los lleva a una muerte prematura. Asimismo, un petauro obligado a vivir en soledad puede desarrollar problemas de comportamiento, tales como vocalización excesiva, automutilación, agresividad o letargo.
Se les causa sufrimiento al vivir en una casa
Al ser planeador, mucha gente los lanza al vuelo como si fuera un juguete de forma constante, sin saber que de esta manera les está infligiendo un continuado sufrimiento.
El petauro o «planeador del azúcar» ocupa el segundo puesto entre los cinco mamíferos exóticos más buscados como mascota, lista que encabeza el mono tití, y completan los servales, los erizos o las suricatas.
“La moda de adquirir animales exóticos como animales de compañía no para de crecer y unos pocos segundos de vídeo en una red social son, muchas veces, el único conocimiento previo de los compradores a la hora de adquirir criaturas no aptas para vivir en cautividad”, explican desde Listado Positivo.

Los titís y especies similares son a menudo objeto de tráfico ilegal / Agencias
Como resultado, millones de estos animales sufren en manos de particulares ya que, por una parte, existe una gran falta de información rigurosa acerca de sus necesidades y, por otra, se trata de especies que en un gran porcentaje de los casos no son aptas para una vida en el ambiente doméstico, puesto que sus necesidades fisiológicas y de comportamiento, tremendamente complejas, resultan prácticamente imposibles de satisfacer fuera de la naturaleza.
Por ello, otro gran número de estos ejemplares termina abandonado en la naturaleza, lo que equivale a su condena a muerte.
“De haberlo sabido antes…”
Recientemente, en el centro de rescate y rehabilitación Primadomus de Alicante se recibió una solicitud de rescate de Tila, un serval hembra cuya familia cuidadora reconocía de forma desesperada: «En las redes sociales solo ves los momentos bonitos y positivos de tener un serval como animal de compañía, pero la realidad es que, a medida que va creciendo, resulta muy difícil mantenerlo en casa, sobre todo teniendo niños pequeños o si recibes visitas y el animal se pone nervioso. Si hubiera sabido antes las dificultades que suponía su cuidado, sin duda no lo hubiera adquirido».

Imagen de un serval / Agencias
Cada año se producen más de 100 peticiones de rescate de mamíferos exóticos en nuestro país, es decir, animales que habían sido adquiridos como mascotas por sus dueños sin conocer cómo evolucionarían después.
Desde la Coalición para el Listado Positivo, formada por las entidades de protección animal AAP Primadomus, ANDA y FAADA, llaman la atención sobre esta triste realidad e instan a no dejarse arrastrar por los videos de las redes sociales o por la apariencia cariñosa o simpática de un determinado animal exótico. Las especies exóticas deben vivir en la naturaleza y en sus respectivos hábitats, no en una vivienda, privados de libertad.











